jueves, 29 de noviembre de 2007

Yo también detesto los aerogeneradores






Hendaya
27.11.07
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Porque son un atentado contra el derecho del hombre al paisaje, sobre el que tan poco se oye hablar.
Porque matan la vida alrededor.
Porque son pretenciosos, prepotentes y horteras.
Porque son otro negocio más envuelto en un estúpido prestigio ecologista.
Ojalá nuestros hijos tengan el coraje de arrancarlos, ya que nosotros no lo tenemos.
Más árboles y menos demagogia.
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El vuelvepiedras


Biarritz
23.11.07
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Las he encontrado muchas veces en la orilla de la playa y en los limos de la bahía de Txingudi correteando a la búsqueda de alimento. Pequeñas y un poco rechonchas se mueven en grupos reducidos, en ocasiones en compañía de las gaviotas. Cuando son crías sus andares todavía resultan más graciosos. Muchas gracias a MBI y a su amigo ornitólogo, que la han identificado como el Vuelvepiedras (arenaria interpres). En esta página, se habla de estas graciosas aves playeras.
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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Biarritz, los acantilados 3








1. La pasarela eiffeliana que permite el acceso hasta la Roca de la Virgen es un lugar muy visitado por los turistas, sobre todo con buen tiempo. En su extremo, al pie de la estatua, hay una pequeña plataforma que se abre a la inmensidad del océano.
2. Se accede a ella por este hueco abovedado. A la derecha, sentados en un petril, descansan los dueños del can. El puente data de 1887. La estatua de bronce fue instalada veinte años antes.
3. Este es el Puerto Viejo, una playita muy recogida donde aguerridos bañistas vienen cada día, incluso a fines de noviembre, a cumplir su rito con el mar.
4. A unos metros de este promontorio está Villa Eugenia, un edificio de estilo Luis XIII, residencia de la Emperatriz. Hoy es un hotel.

martes, 27 de noviembre de 2007

Biarritz, los acantilados 2








1. La erosión marina produce bellas rocas e islotes que decoran la costa. Algunas edificaciones -como el edificio blanco más alto-, no contribuyen, por el contrario, a mejorar el paisaje. El faro, en el extremo, queda para otro paseo. Desde aquí parece alto y austero.
2. A la Roca de la Virgen, que ha quedado atrás, se accede por una pasarela metálica y recta diseñada por Eiffel. El puente de piedra hacia este peñasco es sinuoso y estilizado. A sus pie corre el agua sobre la arena.
3. El paseo sobre la costa es una sucesión de subidas, bajadas, escaleras, recovecos, parterres con tamarindos, monumentos. Luego se desciende hasta el extremo de la Gran Playa.
4. Por el camino, sobre una baranda, se pasean estas avecillas marinas tranquilas y veloces, cuyo nombre ignoro.

Biarritz, los acantilados 1








Biarritz
23.11.07
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1. El paseo por los acantilados de Biarritz empieza con llovizna, luego asoma un poco el sol y termina con frío y el cielo encapotado de nuevo. Los miradores sobre el océano se reparten, desde hace siglos, por toda la ciudad.
2. El puerto de los Pescadores. Muy cerca del Viejo Puerto, donde se resguardaban los balleneros.
3. El mar, la lluvia, el viento moldean infatigables la arenisca de los acantilados. Las rocas adquieren sugestivas formas que la luz cambiante se ocupa de transformar.
4. El arco recuerda a los balleneros que subían hasta la Atalaya para observar el mar.
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domingo, 25 de noviembre de 2007

La cuna y la sepultura




Iglesia de San Martín, Biarritz
23.11.07

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Biarritz. Iglesia de San Martín, la más antigua de la villa, gótica del XIII. Acaba de lloviznar, pasan lentos nubarrones. Un paseo por el cementerio.

Las flores marchitas de los crisantemos se mantienen sobre los tallos desafiando las inclemencias del otoño; charcos sobre los senderos de tierra. Viejos panteones, losas de granito en el suelo, forjados herrumbrosos y muchas inscripciones en inglés.

Varias sepulturas de niños. Una de ellas está cercada por un forjado de hierro en forma de cuna. Es una desolación el verla, la cuna y la sepultura, tan obscenamente próximas. Se piensa en los padres, en su desconsuelo. Y ya no se quiere pensar más.

En algunas lápidas, abajo, hay una inscripción: Concesión a perpetuidad. “¿Qué querrán decir con esto?”, dice mi acompañante. Medito una respuesta, pero es absurdo, una humorada tal vez.

En el interior de la iglesia se escucha un pitido enervante y sostenido: están afinando el órgano. De lo alto de la bóveda cuelga un barquito de madera. No hay retablo.

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jueves, 22 de noviembre de 2007

Teresiana




Monasterio de La Encarnación (Avila)


Papelitos,
caligrafías,
bordados...
¡Cuidado
con el polvo!

2.11.07


miércoles, 21 de noviembre de 2007

Camino de Ibarla




Irún
1.4.07
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Se añora el sol
y la lluvia;
el azul
y el gris.
La paciencia
(y la costumbre)
todo lo pueden.

lunes, 19 de noviembre de 2007

jueves, 15 de noviembre de 2007

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Canción de otoño




Hendaya
14.11.07

Chanson d´automne
Théofile Gautier

Déjà plus d´une feuille sèche
Parsème les gazons jaunis ;
Soir et matin, la brise est fraîche,
Helas ! les beux jours sont finis !

On voit s´ouvrir les fleurs que garde
Le jardin, pour dernier trésor :
La dalhia met sa cocarde
Et le souci sa toque d´or.

La plui au bassin fait des bulles ;
Les hirendelles sur le toit
Tiennent des concibiabules.
Voici l´hiver, voici le froid !
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Canción de otoño

Las hojas secas
salpican el césped amarillo;
mañana y tarde, la brisa fresca.
Los días hermosos han terminado.

Se abren las flores que guarda
el jardín como último tesoro:
la dalia pone su escarapela
y la caléndula su dorado.

La lluvia deja burbujas en el estanque;
las golondrinas mantienen
conciábulos en el tejado.
¡Ha llegado el invierno,
ha llegado el frío!

martes, 13 de noviembre de 2007

Fue bello mientras duró


Hendaya
12.11.07

El pájaro rey



El hombre, o la mujer, permanece sentado sobre un banquillo. El pájaro rey puede que sea mago; su disfraz es una trinchera y un ganapán.
La figura se anima con un sonido de claqué: el choque de las dos tablas que integran el pico del ave. La secuencia sonora tiene su propio ritmo y, tal vez, melodía. Los transeúntes la escuchan regocijados.
Las guirnaldas preludian los próximos festejos. El niño del escaparate del banco tendrá su radio-reloj portátil y colgante.

lunes, 12 de noviembre de 2007

La talla



La Casa de los Deanes, levantada en el XVI, alberga las colecciones del Museo Provincial de Avila. En la primera planta se guarda esta delicada talla, tal vez gótica, procedente de la colección del marqués de Benavites.
El visitante se planta ante la imagen de santa Ana, la Virgen y el Niño. Hay algo en ella que le fascina al margen de la delicadeza del trabajo y del tema poco usual. Es el aire de candor, de ingenuidad, de limpidez que exhala la escultura. Se sorprende por la naturalidad de la representación y por la proximidad afectiva entre la madre y el niño. Se fija también en la mano de la abuela, enfatizada por el artista anónimo, posada protectoramente sobre el hombro de su hija.
Tras una primera inspección el visitante le pide al bedel el favor de internarse en el pequeño patio acristalado. El hombre, todo amabilidad, mantiene la puerta cerrada “para evitar las corrientes de aire”. Es un patio pequeño, recoleto, pero que parece mantener sobre sus columnas todo el peso de la casa.
El palacio está lleno de pequeños tesoros.

sábado, 10 de noviembre de 2007

El claustro de los Novicios



A las 11 de la mañana, hace mucho frío en el umbroso claustro de los Novicios, plateresco, el más pequeño y recoleto de los tres. Todo invita a buscar el calor del sol que se adivina más allá del arco que conduce al siguiente claustro, el del Silencio. Los patios del monasterio de Santo Tomás, un convento- palacio de finales del XVI, constituyen un espacio recogido, elegante y silencioso. Aquí la luz poderosa de Avila se desplaza lentamente por los corredores embaldosados en un juego entre las sombras oscuras y los arcos plateados de granito. El turista se estremece de frío y se admira de los haces luminosos.



El monasterio avulense fue construído a finales del XVI, durante los Reyes Católicos, en estilo gótico isabelino. Los soberanos lo adoptaron como residencia veraniega debido a la amistad que mantenían con el terrorífico fray Tomás de Torquemada. La temprana muerte del príncipe heredero Juan –cuyo mausoleo puede verse en el crucero de la iglesia- desmotivó las estancias reales en el lugar.

Se relaciona el monasterio, pronto universidad, con la expulsión de los judios y la creación de la Inquisición. La madre Teresa encontró aquí, en la persona del dominico Domingo Báñez, el primer apoyo para su reforma. Jovellanos, entre muchos otros, pasó por sus aulas.
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Monasterio de Santo Tomás
Avila
1.11.07

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miércoles, 7 de noviembre de 2007

La muralla





2.11.07

“En Avila triunfa la piedra, de granito o de asperón tostado, y triunfa el románico, como en Soria o Segovia, aunque la catedral sea en su desarrollo un organismo gótico y la mayor parte de los palacios y conventos estén levantados en los estilos del XV al XVII.
Pero es la muralla la que romaniza a Avila. Aunque con algún adorno mudéjar –el friso de ladrillo y la traza de las almenas-, toda ella es románica, de buena mampostería rellena con ripio menudo, y románicas son sus puertas, cada una de las cuales vale por un templo o por un alcázar.
El interior es, en cambio, un instante casi puro del siglo XVI.”

Dionisio Ridruejo, Castilla la Vieja, Avila.

martes, 6 de noviembre de 2007

Francisco de Mora, arquitectura carmelitana



Monasterio de San José, Avila

“Los lectores de santa Teresa saben la importancia que tuvo este pequeño oasis de San José en la vida de la santa, en sus reformas religiosas y en la elaboración misma de su pensamiento místico. Todo ello se respira aún viendo los muros y adivinando el despojado recogimiento de la clausura, tras de los tapiales.

El arquitecto Francisco de Mora –el herreriano- quiso engrandecer el recuerdo, tan reciente aún, de la santa de su devoción y se pudo manos a la obra por su propia cuenta y mendigando ayudas y limosnas para llevarla a puerto.

El templo crea el modelo carmelita, clasicista, que se repetirá durante todo el siglo XVII y todo el XVIII en las construcciones de la Orden: un pórtico de tres arcos abajo, la hornacina de San José bajo frontón triangular con remate de bolas en el cuerpo medio y el mismo frontón ampliado y rematado por una cruz en la parte superior.”

Dionisio Ridruejo, Castilla la Vieja; Avila.

1.11.07