sábado, 29 de noviembre de 2008

Paseo nocturno por Gamonal

La semana pasada me di un paseo nocturno por el barrio burgalés de Gamonal. Hacía mucho frío y había poca gente, pese a tratarse de un sábado.

Me llamó la atención la abreviatura de este rótulo, ese “Ddos” tan enigmático y atrevido.

A continuación me pareció percibir una cierta estilización, una elegancia camuflada, en esta inscripción,

vecina de este muro y esta cancela cochambrosas, pero que recibían una atractiva luz de farola.
Mientras recorría la fachada de las cocheras me entretuve con la decoración de las carrocerías de los autobuses urbanos.



Luego me introduje en la calle Vitoria, donde encontré este rótulo con su correspondiente escaparate.


Me compré cuatro preciosos abanicos estilo pai-pai, con dibujos japoneses, a 1 euro la unidad.
Un poco más allá, en la puerta de un bar, ví este cartel tan artesanal.

Antes de regresar me tomé una cerveza en el Amanita, presidido por una gigantesca pantalla donde ponían un partido del Real Madrid. Cuando metieron un gol los blancos descubrí que estaba rodeado de madridistas fervorosos.

En la entrada de los servicios encontré esta foto que me recordaba a Walt Whitman.

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viernes, 28 de noviembre de 2008

De paseo



“En cuanto comenzamos a envejecer, en lugar de afligirnos, deberíamos invocar el derecho a dejar de ser nosotros mismos” (Ciorán)

A Pedro José Chacón Delgado

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jueves, 27 de noviembre de 2008

Un poco de color










No sé cuántos días hace que no veíamos un poco de color en el cielo. El frío de hoy nos ha traído un atardecer que ha puesto luces amarillas y naranjas tras las cumbres. Los aviones parecía que no contaminaban.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Borrascas de otoño 1

Borrascas de otoño que nos pasan por encima estos días, dejándonos envueltos en lluvia, en niebla, en bruma. Las nubes descienden hasta las faldas de las montañas y hay una luz cenicienta.









martes, 18 de noviembre de 2008

Nómadas del viento








Este año no veía la migración de los patos. Han estado pasando durante todo el día sobre la costa, por encima de mi casa. Varios cientos de ánades. Figuras oscuras y estilizadas sobre un fondo de nubes y bruma. Ha llovido toda la jornada una lluvia fría y dura, pero ellos siguen su ruta imperturbables. El que se retrasa, vuela solo. Desde que vi aquella película, Nómadas del viento, admiro la determinación y el esfuerzo de las aves migratorias. Qué goce contemplarlas unos segundos, escuchar sus graznidos ininterrumpidos. Qué sensación de vida, riesgo y libertad. Me pregunto cuántas llegarán al final de su viaje.

viajeros aguerridos

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