lunes, 29 de diciembre de 2008

Luz de invierno en Sokoa

Días luminosos de invierno, cielos azules, aires cálidos y fríos. Días con un sol que acaricia, días que incitan a paseos reconfortantes.


San Juan de Luz desde la playa

Las Peñas de Aya

La playa de San Juan de Luz al fondo

El Larún y el cementerio de Sokoa

La fortaleza

Fragmento de la playa y de la bahía
El frontón
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Verano del 42, Robert Mulligan

La muerte de Robert Mulligan me trae al ordenador la película Verano del 42. En realidad apenas la recuerdo. Yo estaba convencido de que se trataba de Julie Christie. En mi memoria se entremezclan la Lara de Zhivago y esta Jeniffer O´Neil. Para que te fíes de los recuerdos.



Este fragmento, con tanto sabor de época, pese a las debilidades traductoras, y que firma un desconocido Fej Delvahe, casi habla por mí y me sitúa en el lugar de los hechos:

Inolvidable: la adolescencia, el primer amor, el verano junto al mar

“Esta es de esas películas que más recuerdos me suscitan, sobre todo de aquel tiempo vivido que fue la adolescencia. Todo el film es delicadeza, sensibilidad, enamoramiento, encantación, tal y como suele ocurrirnos a los muchachos en la etapa de la vida donde solemos enamorarnos de una prima, una amiga, una maestra o una vecina, casi siempre unos años mayor, bien formada y que nos atrae la naturaleza sexual masculina que ya empieza a despuntar en los jóvenes hombres; es decir, esa etapa de la vida donde pasamos de niños a adolescentes y cuando en el cuerpo empiezan a emerger unas pulsiones, unas necesidades y unas ganas de hembras que antes no habíamos sentido. Todo esto y más, está finamente rodado y contado por Robert Mulligan y estupendamente interpretado por los actores Jennifer O'Neil y Gary Grimes; con una banda sonora que obtuvo el oscar de aquel año con todo merecimiento, pues es una música mágica que se graba de inmediato en la mente y nos transporta con profunda añoranza, a un tiempo sensacional de recuerdos, entre los que destacan el descubrir de la sexualidad, los cuales forman parte de lo que fuimos y ya no volveremos a ser, por suerte o por desgracia, ¡¡¡cualquiera sabe!!!
Película de enorme hermosura, nostalgia y melancolía. Arte cinematográfico de la mejor calidad.”

(subrayados míos)

Al fin sólo quedan imágenes y esa melodía tanto tiempo olvidada.



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sábado, 20 de diciembre de 2008

Paseo con aves

Un tranquilo mediodía, con cielo bajo aunque benévolo, a la hora del déjeneur y al comienzo de la pleamar.
Hondarribia desde Hendaya. Varios miles de gaviotas reidoras invernan en los humedales de Txingudi. Hacia marzo emigran a tierras escandinavas. No les va el calor.
La garza permanece impasible y solitaria, apenas da un breve paseo.
De pronto una bandada de nerviosas gaviotas levanta el vuelo, se despereza y vuelve a posarse en los limos.
La agachadiza común
Y estas pendencieras disputándose la boca del vertedero mientras la garcilla observa.

Las moreras pierden estos días sus hojas. Capas amarillas se extienden a sus pies. Los servicios de limpieza no tardarán en dar cuenta de ellas.

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jueves, 18 de diciembre de 2008

Sensaciones museísticas



En agosto ví una exposición en el MARCO de Vigo titulada El medio es el museo. En el patio columnado del edificio había una pareja –vaqueros y camisetas de tiras- dándose un revolcón. Me quedé pasmado. Menudo morro estos dos magreándose a la vista del público, pensé. Pero una gentil instructora me explicó que se trataba de una “performance”. Cada dos horas otra pareja venía a sustituir a la anterior en su esforzada labor.

Estuve un rato contemplando las evoluciones de la pareja. Era como un ballet lento y silencioso. El y ella eran jóvenes, morenos, delgados. Me pregunté si serían pareja o no. El “arte” me suscita a veces este tipo de absurdas inquietudes. Los intérpretes se limitaban a besos y caricias amistosas. No había nada erótico ahí: ni atrezzo mobiliario, ni cuerpos desnudos. Hubiera sido curioso –aunque contravendría a mi carácter apocado- sentarse en el suelo y contemplar la pieza a un metro de distancia.

Me puse a ver la exposición. Sobre una mesa había tres grandes libros abiertos por unas páginas con manchas abstractas. Junto a cada uno de ellos reposaban unos guantes blancos como de archivero, detalle que me hizo sonreir. Qué idea más chusca poner estos guantes aquí, se me pasó por la cabeza. Procedía a pasar delicadamente una de las páginas cuando una de las instructoras carraspeó a mi espalda e hizo un gesto como de calzarse unos guantes. Le dediqué una sonrisa culpable y seguí mi camino.

Aquello era un naufragio de conceptualismo. Una vez más. El conceptualismo nos tiene rodeados. Todo son ideas, geniales por supuesto. Y explicaciones, muchas explicaciones. Y también lenguaje crítico. Pero no tenía ningún diccionario a mano así que me aburrí un poco.

De pronto vi una sala oscura con un banco. Qué bien, un breve descanso. ¿A ver qué ponen? Ponían esto:


el trío juvenil que atraviesa a la carrera las salas de un museo, a cargo de Mario García-Torres. Esta obra siempre me había parecido chirriante, demodée, como una travesura de niños pijos. Pese a ello –estaba cansado- la vi una vez y media. Me sirvió para descubrir su lado más deleznable: la pretendida naturalidad de la secuencia era desmentida, fotograma a fotograma, por la forma de la obra, rodada como un video-clip, olvidando por completo el cinema verité en el que, supuestamente, se inspiraba.

Tres meses después entro en el centro cultural KM de San Sebastián y me encuentro la misma exposición. Le pregunto a una de las instructoras si puedo hacer fotos (pregunta absurda donde las haya). Muy educadamente me dice que no. Nada de fotos. Al aburrimiento que me dibuja el recuerdo se suma la frustración de no poder jugar un rato con mi cámara. En vista de ello me doy una vuelta rápida. Están los guantes de archivero, en su versión latex. Pero ni rastro de la pareja magreándose.



Pero antes de abandonar la sala encuentro un pequeño fragmento de cine erótico museístico. Lo había olvidado. Se llama Andrea Frazer. Es una performance americana de unos cuarenta años. Lleva un vestido color pistacho muy corto, zapatos oscuros de plataforma, el pelo recogido en la nuca. Se mueve lentamente mientras habla o divaga sobre el museo. El Guggemheim-Bilbao nada menos. Ella tiene una especie de rapto emocional con el edificio de Gehry. Le vuelve la espalda a la cámara, se abraza a una gran columna, se alza el vestido y ofrece la visión de sus glúteos esplendorosos separados por el estrecho hilo blanco de su tanga. Andrea se acaricia fervorosa. Finalmente deja caer el vestido y su culo desaparece bajo la tela pistacho. La gente deambula alrededor ajena a las evoluciones sinuosas de la artista. Se entrevee a un veterano turista que se aproxima a la columna y la olfatea.



Fotos de internet. Más fotos.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Espacio con lluvia







Quería haber pasado por aquí dos semanas antes, para fotografiar los arbolitos cubiertos por un manto de hojas doradas. Pero he llegado tarde y, además, cae un aguacero gélido. Pero ya puestos, tiro unas fotos por esta explanada de Ficoba, junto al puente internacional sobre El Bidasoa: un espacio amplio y diáfano. Aparecen las Peñas de Aya, cómo no, cubiertas desde hace un mes por todas las nieblas imaginables. También, abajo, la "gasolinera de los franceses" y un veterano edificio de oficinas de cuando la Aduana.


domingo, 7 de diciembre de 2008

Las cuatro eses gubernamentales

¿Es usted tonto pero tiene algún dinerillo para gastarse en estas fiestas –antes llamadas Navidades- que se avecinan? No se preocupe, el Gobierno (socialista) de España le ayuda.

Aquí tiene una página web confeccionada para usted por el Ministerio de Sanidad. ¿Que no tiene usted internet, ni siquiera su empresa lo tiene? Ningún problema porque hemos insertado anuncios en la prensa de papel. Nos hemos gastado una pasta, pero todo sea por el consumo de las cuatro eses: “seguro, saludable, solidario y sostenible”.

Además, con esta campaña, le hacemos un regalito a los medios tradicionales que tanto nos ayudan en nuestra desinteresada labor para implantar el progreso universal.

Atención ciudadano, votante, contribuyente, en una palabra, atención pueblo. No vaya usted a adquirir un capricho, no vaya usted a perder la cabeza entre villancicos, cava y langostinos congelados. No haga nada de lo que pueda arrrepentirse. Por el contrario, siga estos consejos y le aseguramos que usted será feliz en “estas fiestas” y, además, habrá contribuído a la felicidad universal. -Ignore los embotellamientos, los colapsos de trafico, los horarios laborales carpetovetónicos, en tres palabras: Compre sin prisas. -No abuse de su tarjeta de crédito.

Comprenda que su tarjeta es un ser inerme, generoso, altruista, a imagen y semejanza de la entidad bancaria que se la proporcionó. Sea cuidadoso con ella. Si no se siente usted capaz de cumplir con las cuatro eses que le proponemos no se preocupe. El Gobierno de España lo comprenderá.

Cumpla con lo que buenamente pueda, pero, sobre todo, compre. No vaya usted a quedarse en su casa amargado mientras estalla la alegría festiva a su alrededor. Es un consejo del Gobierno (socialista) de España.


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Ignacio Uría Mendizábal

En memoria de Ignacio Uría Mendizábal asesinado hoy, en Azpeitia, por el terrorismo nacionalista vasco. Contra la barbarie.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Laboa



Durante años solía verle con frecuencia por las calles del Antiguo de San Sebastián. Casi siempre iba solo, con sus bolsas de la compra. De vez en cuando nos saludábamos –a la manera vasca, con apenas un cruce de miradas, un sonido gutural y un movimiento de cabeza- sin conocernos de nada. A mí siempre me gustó su música, sobre todo al principio. Tenía una voz muy personal que parecía venir de un lugar lejano. Una voz inconfundible que siempre mantenía su propio estilo. En ocasiones –cuando jugaba con las sílabas, las palabras- resultaba casi hipnótica. Alguna vez pensé en detenerme y hablarle. Pero siempre me resultó disuasoria la cuestión del idioma. ¿Cómo iba yo a pararle a Mikel Laboa para hablarle en castellano? Así que nunca lo hice. Es una tristeza de país, una tristeza insondable.

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