martes, 29 de enero de 2008

Clásicos de la fotografía

Gracias a una revista femenina me entero de que Palma de Mallorca acoge estos días una exposición del fotógrafo, Andreas Feininger (1906-1999).



En la sutil frontera entre el periodismo y el arte. Muchas fotos de Nueva York y una gran afición por la temática de los barcos.



Rastreando sus trabajos en internet me encuentro con este otro, Henri Silberman,



nacido en París, y emigrado, como el anterior, a los Estados Unidos.



Silberman parece sentir predilección por la niebla, como en estas fotos, y por la nieve.
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viernes, 25 de enero de 2008

Josep Pla dijo

Somos animales climáticos

Antes cualquiera hacía un periódico. Eran una cosa sin importancia. Ahora son una locura demagógica. Ahora los ricos son los dueños de los periódicos.

He vivido cinco o seis revoluciones en este país: la de 1909, la de 1917, la República, la quema de conventos, la guerra civil…

París años 20. Me encontré con los libros. A dos o tres francos. Me puse a leer como un loco. Yo he sido, sobre todo, un lector.

Si tuviera que elegir otra patria sería Italia. Italia es la inteligencia. Italia es Maquiavelo, que murió pobre y olvidado, es Leonardo, es Buonarotti.

Lo más importante que le ha ocurrido a España en su historia es la romanización.

Francia sufre hoy un cierto declive: la gente no quiere trabajar.

La felicidad es no tener envidia. Si yo he tenido algo de felicidad ha sido porque nunca he sido envidioso.

Yo nunca he viajado para hacer turismo. He viajado para escribir. Me gustan los petroleros porque en los petroleros no hay nadie, salvo la tripulación. Y me ha gustado hablar con las tripulaciones.

Me fatiga mucho la burguesía. Yo soy un burgués, pero no ejerzo, no tengo maneras.

Yo no sé lo que es el amor. Mi vida han sido los libros, el paisaje, la charla.

Poco a poco, poco a poco. Soy partidario del regreso más que del progreso.

La Iglesia es una burocracia cualquiera.

Delante de la muerte yo me quito el sombrero.

Toda la riqueza de Cataluña, desde sus comienzos, procede de una fuente: el proteccionismo. Cataluña es un país rico, muy rico, grosero y espantoso.

La ironía es la único posibilidad que te permite escribir.

Sí, soy escéptico. No hay solución. Las revoluciones son inútiles.

Machado, como poeta, y Baroja, son los dos grandes escritores españoles del siglo veinte. Baroja es sobre todo un retratista y un paisajista.

Los editores son endemoniados.

La literatura española ha sido buena, muy buena. Ahora ha decaído un poco.

El español es un idioma de frase larga, muy larga, que busca el final y termina en forma de cola de pez.

Unamuno: era un avaro espantoso y un escritor ininteligible.

Dalí: un comerciante tremendo. Se propuso hacerse rico y lo consiguió. En el museo de Figueras hay tres o cuatro cuadros suyos muy buenos.

Espríu: un cuco ininteligible.

Carné: demasiado perfecto.

Azorín: buen escritor, pero no sabía escribir en castellano. Escribía más bien en francés: sujeto, verbo, predicado. Quien escribía el mejor castellano era Pérez de Ayala.

Miró: buen escritor, mejor que Azorín.

Delibes: un escritor en gris.

D´Ors: un hombre demasiado jesuítico. A mí el lenguaje jesuítico no me gusta.

Valle-Inclán: excelente, aunque a veces no lo entiendo.

Gaudí: un buen constructor, pero como artista no vale nada.

Camba: excelente, excelente. Pero no sabía nada. Muy influido por el humorismo inglés. Su ideal de vida era jugar al bridge.

Yo he leído mucho a los moralistas franceses: Montaigne, La Rochefoucauld, Pascal, La Fontaine… Luego tenemos el Viaje de Sterne, Goethe y Guerra y Paz de Toltoi. No, Dostoiesky no, era un degenerado.

Las mujeres son más seguras que el hombre. Las mujeres son antirrománticas: les gusta el dinero, la seguridad, algún hijo, pocos.

La igualdad de los sexos no ha existido jamás.

La mujer gobierna el mundo porque gobierna en la cama.

Bergés tiene razón: soy un hablador, no soy más que un hablador.

Me gusta mucho Venecia, Florencia, Roma poco. Los italianos han hecho casi todas las ciudades importantes de Europa.

Está el Partenón, el muso de esculturas de Atenas y Nueva York. Si has visto eso ya has visto lo más importante.

Bebo whisky constantemente.

El español es un hombre insatisfecho históricamente. Han sido muchos siglos de pobreza y abandono. Pero hay muy buena gente en este país.

El catalán es muy envidioso.

El catalán es un copista.

La vida es poca cosa. Yo no creo en la inmortalidad. Todo sube y baja. Así es la vida: subir y bajar.

El hombre que a partir de los 35 años lee novelas es un cretino.

La República fracasó por la rapidez, se intentó hacer todo demasiado deprisa.

Yo he sido un ignorante, un ingenuo, un infeliz.

De no haber sido un periodista, un escritor, hubiera sido un payés, un campesino.

La boina es excelente para viajar.

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Joaquín Soler Serrano entrevista a Josep Pla (1976).
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miércoles, 23 de enero de 2008

La niebla y la luna

Sobre los últimos rosas y lilas del amanecer la niebla y la luna llena han estado jugando esta mañana frente a mi ventana.



La luna se deslizaba tranquila y límpida sobre el horizonte del Jaizkibel para luego, más allá de mi mirada, dejarse caer sobre el mar.



Entretanto la niebla remoloneaba sobre las aguas de la bahía de Txingudi, subía y bajaba por la ladera del monte, tapando y descubriendo los caseríos y la torre de la ermita de Guadalupe.



El manto blanco parecía elevarse a medida que la luna, cada vez más grande y vaporosa, se despedía.



Cuando ha terminado de irse, como siguiendo una consigna, la niebla ha desbordado la gran oquedad de la bahía, ha tapado la línea horizontal del Jaizkibel y se ha adueñado de toda la comarca.






Una hora más tarde ha dejado paso, reclacitrante, al azul. Pero luego ha vuelto y todavía sigue ahí.

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Hendaya
23.1.08

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martes, 22 de enero de 2008

Convocatoria de huelga (a la francesa)

COLEGIO X (1)

Señora, señor:

El profesor Y estará en huelga el jueves día 24 de enero. Los cursos no estarán asegurados. Una guardería podrá acoger a los niños que no puedan quedarse en su casa ese día. Con el fin de poder organizarnos mejor, le pedimos que rellene el cupón-respuesta de abajo.

Señora, señor…….... padres de .........…….

-Mi hijo, mi hija se quedará en casa
-Mi hijo, mi hija vendrá a la guardería
-Mi hijo, mi hija comerá en el comedor.

(Tache las menciones inútiles)
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Razón o razones de la huelga: no constan.
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(1) Traducción literal.
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viernes, 18 de enero de 2008

La sospecha y el miedo. José de Arteche


Esta anécdota, que recoge José de Arteche en su libro Un vasco en la postguerra, es muy ilustrativa del ambiente estético y moral que había en el País Vasco a finales de los sesenta:

“Se me presenta un muchacho de Pasajes, exseminarista, que estudia Clásicas y es asiduo de las bibliotecas públicas donostiarras, pero a quien los lectores de las mismas hacen la vida imposible tomándole por policía.”

Varias personas le hablan a Arteche (bibliotecario de la Diputación) sobre este caso. Un día el propio joven le cuenta sus cuitas al escritor y éste se compromete a ir a la sala de lectura “y darle públicamente una muestra de atención y confianza delante de todos. Pero… Perdóneme lo que voy a decirle. ¿Por qué no ensaya usted a afeitarse las patillas?”

El “afligido muchacho” –que debía ser un optimista- se carcajea. Añade Arteche: “por primera vez, al oir mis palabras, parece preocupado por su propio aspecto”.

Años antes, el 22 de marzo de 1965 anota Arteche: “Miedo en todas partes. Miedo. Este es el régimen del miedo. El régimen ha inoculado miedo en todos los sectores. Es su mejor arma, la más eficaz.”

Cuarenta años después, con otro régimen, ¿ha cambiado el País Vasco en lo que a la sospecha y el miedo se refieren?

miércoles, 16 de enero de 2008

Lugar de piedras

Hasta hace un año era un almacén de piedras. La superficie que rodea la torrecilla ruinosa estaba ocupada por toneladas de piedra ordenadas en bloques o trabajadas en forma de láminas. Daban éstas la impresión de grandes libros semiabiertos cuyas páginas fueran de mármol, pues era este el material que predominaba.

A su alrededor, mediante máquinas-grúa, trabajaban y manipulaban el material algunos empleados; iban y venían camiones con remolques.



Está situado junto al apeadero del cercanías de Oyarzun. Siempre deseaba que el tren se quedara parado un buen rato para poder contemplar a mis anchas todas estas piedras deslumbrantes.



El lugar conserva su misterio porque mi mirada era siempre demasiado rápida. No puedo obervarlo más que desde la ventanilla del vagón que me transporta a San Sebastián y siempre, llegado a un punto, aparece un muro alto que lo oculta.



Ya no queda piedra sobre piedra. Sólo la torrecilla ruinosa y la yerba que brota, siempre la yerba que retorna porque, como dice el Tao, lo débil vence a lo fuerte.
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Oyarzun
15.1.08

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La vara de medir. José de Arteche

Leo estos días, con gran interés, los diarios de José de Arteche (Azpeitia, 1906, San Sebastián, 1971) titulados Un vasco en la postguerra. Conocía su dietario de la guerra civil, El abrazo de los muertos y llevaba tiempo detrás de estas anotaciones posteriores.

Tengo gran admiración por este articulista, diarista y biografo vasco. La lectura de este libro, como la de otras obras suyas, me ha impresionado tanto como, simultáneamente, la he disfrutado. Me gusta la prosa sencilla y directa de este hombre, su lirismo sobrio y la profundidad de sus convicciones.

Un vasco en la postguerra es una obra impregnada de tristeza. No podía esperarse otra cosa en una época tan lúgubre y en un hombre apasionado por la verdad y por la justicia como era Arteche.

Me ha llamado la atención por lo inusual, la entrada del libro que empieza así: “El poeta León Felipe se me ha caído al suelo.” Recoge en ella la lectura de una entrevista de prensa en la que el poeta exiliado manifiesta su gusto por el tuteo y por llamar a la gente por su nombre en lugar de su apellido. Pero al final, al referirse a Unamuno dice (“dogmáticamente”, según Arteche): “Ningún vasco tiene gracia.” Concluye Arteche: “No vale la pena comentarlo”.

Casi dos años más tarde, a fines de 1969, Arteche cuenta que ha comido con el obispo de la diócesis (monseñor Jacinto Argaya) y que éste le ha dicho en la sobremesa:

“-Yo conozco todas las diócesis de España. Las conozco muy bien. Mete usted la mano en el saco de una de esas diócesis y no encuentra más que serrín. Pero mete usted la mano en el saco de una diócesis vasca y, ¡Santo Dios! ¡Cuántas cosas hay allí! ¡Cuántas cosas!”

Arteche se abstiene de hacer comentarios, pero tampoco especifica que la opinión del señor obispo sea “dogmática”, ni que monseñor Argaya se le haya caído al suelo.

No ha utilizado don Joshé, en este caso, la misma vara de medir. Es extraño en un hombre que se esfuerza –y yo creo que lo consigue casi siempre- por ser ecuánime. ¡Qué dificil es reconocer los propios prejuicios!

(Manejo el primero de los dos volúmenes, en tapa dura, con una selección de la obra del escritor guipuzcoano, a cargo de la Sociedad Bascongada de Amigos del País. La muy loable iniciativa de recuperar la obra de Arteche se empaña por la increible cantidad de erratas que albergan estas 650 páginas.)

domingo, 13 de enero de 2008

El humor oscuro de Carmen Calvo



Me ha asombrado su sentido del humor. Un humor oscuro y sugerente más que negro. Un humor con muchos matices: irónico, sarcástico, lírico a veces, surrealista casi siempre. Se agradece. No abunda en el arte contemporáneo, siempre propenso a tomarse demasiado en serio.



Esos materiales antiguos –fotografías sobre todo-, como de desván o baúl de la abuela que utiliza y manipula Carmen Calvo (Valencia, 1950), tienen algo entrañable que te atrapa. Son fragmentos de vida pretérita pero lo suficientemente cercana como para que el espectador se sienta aludido.





Ahora los vemos lejanos pero, en el fondo, sabemos que son lo que hemos sido. Ayer como quien dice. Son también, ay, buena parte de lo que somos. Y no queremos ver.



Lo que hace con ellos la artista encierra una crítica social inexorable y, a la vez, en ocasiones, piadosa. Toca los temas importantes, básicos, los temas que configuran una sociedad: la religión, el matrimonio, la mujer, el hombre, los niños, la educación.

La proliferación de rostros tachados, emborronados, la serie de figuras que han perdido su individualidad, nos facilita la apreciación de los contextos –los trajes, los peinados, los decorados, los grupos sociales- y hace que estos hablen alto, claro y elocuente.
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Exposición de Carmen Calvo en la galería Altxerri de San Sebastián.

Más obras en su página web.

Aquí un encuentro digital en El Mundo.
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sábado, 12 de enero de 2008

El temporal

El día ha amanecido con una dulce y bella luz invernal que ponía tonos rosas en las nubes deshilachadas. Ha sido una de esas mañanas casi tibias que hacen dudar sobre la estación en que nos encontramos.



Pero luego, hacia el mediodía, ha llegado una borrasca en forma de cúmulos nubosos oscuros y agresivos que han apagado la luz y han enfriado el aire bruscamente. A continuación, se ha desencadenado la lluvia. El perrillo se ha dado media vuelta en cuanto ha asomado el hocico por la puerta. Adiós al paseo.



Sin embargo, ha cogido el paraguas, el gorro, la mini cámara y ha bajado hasta la playa en el utilitario. Estos son los días que le gusta fotografiar.



Ningún paseante. Sólo las velas de dos windsurfistas debatiéndose entre el oleaje. El minuto que ha descendido del vehículo le ha servido para empaparse la ropa. Ha tirado sus fotos desde el otro lado del parabrisas y, en mitad de la operación se le ha terminado la tarjeta. Escucha tanta música estos días que ya no puede recordar qué sinfonía sonaba en la radio.

De vuelta a casa se ha encontrado con estas imágenes.
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Hendaya
11.1.08

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viernes, 11 de enero de 2008

Burtynsky en Shangai

De una exposición fotográfica en el centro cultural KM de San Sebastián, que puede visitarse hasta el 9 de febrero, me ha impresionado la obra de Edward Burtynsky (Canadá, 1955).

Burtynsky, de origen ucraniano, se interesa por lo que llama paisajes residuales, aquellos que quedan “después de la batalla” de la industrialización.



En los últimos años se ha ocupado de China y sus grandes megalópolis de la costa sureste del país. Su obra expuesta se centra en Shangai, la ciudad con más rascacielos del mundo.



Hay algo dantesco en estas imágenes. La desaparición de un mundo a la medida de lo humano por otro a gran escala en la que lo humano parece reducido a sus mínimas proporciones.



Poco a poco los rascacielo engullen, literalmente, a las pequeñas edificaciones. Los seres humanos parecen hormigas al lado de los edificios. Como deben ser hormigas en manos del régimen comunista chino.



El grande se come al chico. Qué elocuencia la del pequeño edificio sembrado de los restos de obra que caen a su alrededor.



Impresionante también la serie sobre Tres Gargantas, que puede verse en la página web del fotógrafo. El desplazamiento y la destrucción de ciudades enteras para la construcción de una presa gigantesca. Un paisaje que recuerda a la destrucción de las Torres Gemelas neoyorkinas.

miércoles, 9 de enero de 2008

Regina Spektor


Cantante y pianista ruso-estadounidense. Como de costumbre, un descubrimiento tardío: va por su cuarto disco. Una voz de amplio registro que te atrapa desde la primera escucha y te fascina a medida que te familiarizas con ella.
Este video, con sus juegos coloristas, es una delicia.
Y este otro tampoco está nada mal.
También en myspace

Los charcos


Me gustan los charcos. Cuanto más grandes, mejor. Me alegro cuando salgo a dar mi paseo cotidiano y los encuentro por doquier. Ya no me meto en ellos, naturalmente, pero si tengo a mano la cámara, los fotografío. Encuentro atractiva la superficie del agua cuando nada la altera y se transforma en un espejo turbio. Esa imagen duplicada de lo real -que parece romper con la monotonía de las cosas- me produce un asombro placentero.

Se trata, sin duda, de una reminiscencia infantil. He observado que los niños aman los charcos. Les gustan quebrar la superficie del agua y contemplar cómo se recompone el espejo. Para volver a quebrarlo nuevamente.

Me gusta la atmósfera limpia y sosegada que deja la lluvia. Me gusta el trabajo del agua que despeja las calles y ofrece una sensación de amplitud y libertad. Pero como cada día llueve menos y hay desagües por todas partes, los charcos se han convertido en un bien escaso. Lo que incrementa su atractivo.





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Hendaya
7.1.08
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lunes, 7 de enero de 2008

Las Peñas de Aya

“Los montes de la niñez se nos graban en el alma para siempre, nos acompañan toda la vida.” José de Arteche.



Camino del colegio veía cada día, mañana y tarde, la silueta de esta montaña. Oculta muchas veces por la niebla, difuminada por capas de lluvia, nítidos sus perfiles por el viento del sur.

Con asombro descubrió más tarde que si la contemplaba por su otra cara la imagen que le ofrecía era muy diferente, más ancha y encrestada, parecida al perfil de un rostro enérgico y tumbado.



Durante su juventud ascendió en algunas ocasiones sus 834 metros y después conoció que se trata de un batolito granítico y una de las montañas más antiguas del País Vasco.

Supo también que mucha sangre se ha derramado en sus laderas en sucesivas guerras civiles y que su entorno -hoy parque natural- es una de las maravillas con que la naturaleza se adorna en la privilegiada región del bajo Bidasoa.

Cuando repasa sus fotos siempre aparece aquí o allá.
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Hendaya
24.1.07

sábado, 5 de enero de 2008

El mercado


El arte contemporáneo es un gran mercado y en un gran mercado puedes encontrar de todo. Pero lo que cada vez resulta más dificil de encontrar es calidad. Para muestra el botón que se exhibe en el Kursal de San Sebastián, procedente del Museo Irlandés de Arte Contemporáneo.

Lo habitual es que en una exposición colectiva puedas encontrar uno o dos cosas interesantes. El resto se cuela de extrangis. Ciertamente, menos es nada.

Lo mejor de esta exposición son dos lienzos de Sean Scully: Azul, de 1981 y Muro de luz, amarillo, de 1999. También destacable una foto en blanco y negro de Marina Abramovic: su propio torso desnudo y ensangrentado tan al gusto de esta artista.

El resto son aguas pantanosas donde se ve naufragar, lamentablemente, a dos artistas de calidad y prestigio bien reconocidos.

La primera es la escultora Cristina Iglesias, con Habitación vegetal, 2002. Se trata de unos paneles constituídos por bajorrelieves adornados con ¡tentáculos de pulpo! entremezclados con formas vegetales. Si la intención de la artista era desgradar puede estar satisfecha con el resultado.

La otra gran decepción es una pieza sin título, del 2001, de la escultora francoamericana Louise Bourgeois. Es una cabeza pequeña y tosca, envuelta en tela rosa e instalada en una caja de vidrio, acero y madera. El envoltorio, al parecer, forma parte de la obra. La pieza parece una pequeña broma.
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Obras de Sean Scully y de Cristina Iglesias que no constan en esta exposición.
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viernes, 4 de enero de 2008

Año nuevo en Gamonal y Villimar, y3



Bordea el pueblo por el lado de los descampados, que también es el lado de las ruinas. De nuevo el duro contraste entre las viejas casas y los edificios adosados con aire inglés. Los descampados son la reserva de suelo. El señor euro, sus devotos y otros especuladores decidirán sobre su destino. Si no lo han hecho ya. Ahora tienen un aspecto desolado que no le disgusta, al menos para fotografiarlos.





Llega a casa aterido y, una hora después, saca a los niños para que jueguen un rato en el parque de la urbanización. Contra su costumbre se pone los auriculares de una radio portatil. Llega hasta el concierto de Año Nuevo en Viena. La escarcha empieza a diluirse y ha mojado los juegos. El resto de los niños todavía están en sus casas. Poco a poco la música de los Strauss va calando en su espíritu y en su ánimo. Siempre escéptico no imaginaba esta alegría.



En un breve paseo alcanzan la iglesia de Gamonal –gótica del siglo XIV. Es una fortaleza. Enfrente de la portada se alza un bonito crucero muy bien trabajado. Acaban de sonar las campanas que llaman a la misa del mediodía. Tienen un sonido seco, conminatorio, antiguo.



De vuelta en casa pone la televisión. Georges Prêtre, a sus ochentaytantos años, dirige a la Filarmónica de Viena. Lo hace de memoria, con una elegancia, sobriedad y simpatía que le cautivan y conmueven.
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Burgos
1.1.08
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jueves, 3 de enero de 2008

Año nuevo en Gamonal y Villimar 2

El suelo escarchado e incierto le induce a pisar con prudencia. Continúa regata arriba admirado del esfuerzo inmobiliario y constructor que detecta por doquier.

Ahora el viejo sendero a la sombra de los chopos se ha convertido en un camino asfaltado apto para bibicletas y paseantes. Unos metros más allá se alzan las urbanizaciones mecanizadas y de colores.



Algo se ha mejorado, piensa, en relación a la monotonía de las edificaciones acolmenadas que surgieron en el Burgos del desarrollismo. Pero la ocupación del espacio es tan abrumadora que le produce no poco desasosiego.



Llegado al nuevo puente que accede a la pedanía de Villimar contempla los tres álamos, seguramente centenarios. La autoridad municipal los ha puesto a trabajar construyendo una rotonda a su alrededor y ellos, bien machacados por podas despiadadas, han aceptado gustosos para sobrevivir.



Opta por el acceso viejo, sin tráfico rodado, y aprovecha para darle un vistazo al cauce del Vena, medio enterrado entre la vegetación y flanqueado por hileras de chopos inclinados por la acción del viento inhóspito que sopla por estos parajes.

La fisonomía inmobiliaria ha cambiado en los alrededores del pueblo. Observa ahora con desgana las colonias de adosados y pareados que circundan Villimar como un corsé demasiado apretado. Casi no se lo puede creer.



Una señora en bata, que le mira con recelo, camina hasta el contenedor para depositar una bolsa de basura. La señora ha salido de una de las pocas casas tradicionales de piedra que quedan en pie. Son de una planta, alargadas y con pequeñas aperturas para protegerlas del frío.



Por calles estrechas accede hasta la iglesia, cuyo nombre ignora, situada en un pequeño promontorio. Unas gruesas cadenas cierran a cal y canto la verja del pórtico. Las iglesias cerradas para protegerlas del vandalismo que goza de tan buena salud a lo largo y ancho del país.



Circunda el edificio haciendo crujir la escarcha. Es un templo de buen tamaño, con restauraciones de urgencia para evitar males mayores y un aire militar y fortificado que le resta ligereza pero que le añade solidez. Hay dos cipreses que se elevan tras un muro. Por un ventanuco divisa un pequeño cementerio.

miércoles, 2 de enero de 2008

Año nuevo en Gamonal y Villimar 1

Año nuevo; 10 a.m.; -5º. Festividad de la Circuncisión del Señor. Qué extraña fiesta religiosa, piensa. Tras un día tan pagano...

Un paseo entre Gamonal y Villimar (Burgos). Tres kilómetros al norte de la ciudad. Las calles están vacías, apenas algún viejo. Sobre el suelo escarchado, restos de petardos y artilugios pirotécnicos.



Recuerda este mismo trayecto hace 3 o 4 años: una carretera con descampados; a la izquierda, el riachuelo Vena con su vegetación de ribera y su sendero. Ahora es una urbanización tras otra, una continuidad urbana; carreteras; puentes metálicos y coloreados.



Hay plazas, espacios entre bloques. Los colores, la disposición de los volúmenes, los recovecos… Todo tiene un aire de juego infantil de construcción.



Entra en el parque de la residencia de ancianos, al pie de la carretera a Poza de la Sal. ¿Ha estado alguna vez en Poza de la Sal? Duda. Y, sin embargo, no hace tanto tiempo. Un año tal vez. Visita este jardín cada estación del año. Nunca ha visto ancianos. Sólo vehículos que entran y salen.



Le gusta mucho este lugar, pero también le inquieta. Durante años no se ha atrevido a entrar. Siempre espera que alguien salga y lo eche.



Está muy cuidado. Predominan las coníferas y su gama de verdes. Una mujer con un perrito le habla de una monja, “que parece un hombre”, encargada de dirigir los trabajos de mantenimiento. No le hace demasiado caso. No tiene ganas de hablar. Necesita caminar para combatir el frío.