martes, 30 de septiembre de 2008

Un lehendakari incapaz

El blog de Santiago González me puso en la pista sobre este artículo del nacionalista Emilio Guevara, exdiputado general de Alava. Aquí el artículo completo.

Sólo un nacionalista –o dos- se atreven a proclamar hoy, en el País Vasco, y en las últimas décadas, semejante herejía.

Chipperfield en Corrubedo





Historias de casas

David Chipperfield Architects

Fotos: Hélène Binet.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Koons y Hirst, Hirst y Koons




Jeff Koons, del que nuestro Guggemhein-Bilbao, ha adquirido recientemente -con cargo a los Presupuestos vascos- varias piezas a un precio astronómico, produce un kich simplote que se complementa a la perfección por el gusto kich “barroco” que tanto gusta en nuestros días y que se ha extendido por la literatura, la ilustración, la poesía y el resto de las artes.

Damien Hirst, por su parte, ha descubierto las calidades estéticas del formol para encandilar a los nuevos ricos depredadores y especulativos del dinero negro.

Ambos, las semanas precedentes, han ocupado a sus anchas los espacios llamados culturales (ocio, televisión, tendencias, compras, celebridades, toros) de los medios de comunicación.

El crítico Fernando Castro Flórez los ve así en este artículo del que proceden las siguientes citas:

cinismo, horterada, pseudo-radicalidad

profetas de lo hinchado, lo hueco y, por supuesto, la taxidermia

mecánica grasienta del mamoneo artístico post-histórico

la calavera forrada de diamantes de Hirst y las tácticas de tergiversación publicitaria en torno a una presunta “venta” es el más poderoso ejemplo de un “pacto mefistofélico” en el que lo único que importa es trincar

Gracias, Fernando.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Paul Newman, bleu azur


¿De qué color eran los ojos de Paul Newman? Gran despliegue en la prensa española sobre la muerte del actor. Los titulares lo aclaran:

los ojos azules se cierran

galán de ojos azules

fundido en negro para unos ojos de cine

los ojos del cine ya no son azules

se apagan los ojos de Hollywood

el galán que quiso ser canalla

además de guapo, actor

adiós a un mito

un gigante del cine

La prensa francesa es más comedida: al fin y al cabo el fallecido no era francés. Pero incluso Le Monde no puede evitar caer en:

acteur au regard bleu azur.

El cha-cha-chá

A las 4 de la tarde de ayer sábado había convocada una manifestación de Batasuna, en la localidad francesa de Bayona, a 40 kilómetros de la frontera. Los franceses, pese a que Batasuna es una organización legal en el país, han decidido curarse en salud. No pasarán, se ha dicho Michèle Alliot-Marie, ministra que, además, es alcaldesa de San Juan de Luz. Ella se malicia que buena parte de los hipotéticos manifestantes provendrían del otro lado del Bidasoa.

El ministerio de Interior francés, en colaboración con el español, han montado un dispositivo de control policial en los tres pasos internacionales de Irún. Resultado: un colapso circulatorio espectacular, monumental, grandioso; una comarca de cien mil habitantes, bailando el chachachá. Durante toda la mañana y buena parte de la tarde. Llueve sobre mojado.

Delante mío iban dos mendas jóvenes, de oscuro, en una pequeña y sufrida moto. El grueso piloto lucía unas greñas rizadas que le desbordaban el casco; el que iba de paquete, algo menos. A estos los paran fijo. El policía no se lo piensa un segundo y los desvía a la derecha. Los aludidos ni parpadean. Pues no les habrán parado veces…

Apostaría que no hay un bidasotarra que haya cogido el coche ayer que no le haya regalado a Rubalcaba y Alliot-Marie una hora o dos de su tiempo, el correspondiente combustible y la propia energía (los atascos consumen mucha). Como ha habido pocos (atascos) este verano en nuestras carreteras nos regalan otra dosis para que no nos acostumbremos mal. Hasta la próxima. Buen día.

Defilé dans le calme. Faltaría más.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Corrubedo





Corrubedo está rodeado de pequeñas playas recoletas. El aire marítimo lo barre todo sin descanso.

Este pequeño pueblo, situado en una gran ensenada sobre el extremo de la ría de Arosa, no parece haber alcanzado la sobredosis urbanística que sufren otras zonas de las Rías Bajas. Sus calles, cortas y estrechas, descienden hacia el puerto, que esta tarde de agosto, ofrece una gran animación: atracciones de feria, música que preludia la verbena, puestos de venta ambulante, terrazas concurridas, adolescentes motorizados y sin motorizar, cohetes.

Una carretera recta conduce hasta el Faro, que se abre a la inmensidad del océano. Desde aquí, navegando en paralelo al Ecuador, se llegaría hasta Terranova. La fuerza del viento, el embite del mar y la belleza desolada del paisaje le prestan a este promontorio un gran atractivo dramático.

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viernes, 26 de septiembre de 2008

Las dunas de Corrubedo

En pleno agosto, paseo por los senderos de este parque imaginándolo sin los coches que abarrotan los accesos, sin turistas, sin playeros, sin ruido.

Lo sueño en otoño, en primavera, en invierno. Me recuerda a Knut Hamsun. Qué lugar para perderse una temporada.

Dunas, marismas, arroyos, playas, bosquetes de pinos, senderos de tablas y de arena.

Peñascos, rompientes, el contínuo bramido del mar.

De vez en cuando una escapadita hasta el mirador: la ría, las islas atlánticas, la duna que se despereza.

Parque natural dunas de Corrubedo

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jueves, 25 de septiembre de 2008

Libros viejos y baratos

Procuro comprar pocos libros. Me arreglo con los préstamos de la biblioteca pública y, si algo me interesa particularmente, lo adquiero. Por otra parte, los libros ocupan mucho espacio y el espacio es un bien escaso.

Con el tiempo he aprendido a desconfiar del mercado literario, donde el engaño funciona a la perfección. Tal vez sea duro utilizar la palabra “engaño”, pero yo no veo otra para designar esa mezcla adobada de marketing y crítica vendida al mejor postor que inunda los suplementos culturales de los periódicos.

Me gustan los libros para leerlos, aunque no le haría ascos a las bellas ediciones de bibliófilo. Pero no me lo planteo, de la misma forma que no me planteo comprar obras de arte. No estoy en ese nivel.

Aprecio los libros viejos y baratos. En consecuencia visito las escasas ferias de libros antiguos y de ocasión que tengo a mi alcance. Las dos últimas han sido las de Vigo y San Sebastián. En ellas he verificado que algunos libreros de lance se recorren la península, con sus casetas a cuestas, de feria en feria.

Las ferias de libros viejos me conectan con el pasado. En ellas veo las colecciones que se editaron en España en los años 50, 60 y 70. Todas ellas me son familiares. Constituían la base de la biblioteca que mi padre fue construyendo durante su vida.

En estas ferias no pierdo la ocasión de incrementar mi pequeña colección de dos autores que me encandilan: Azorín y José de Arteche. En la última de San Sebastián encontré una primera edición de Mi Guipúzcoa de Arteche, pero era cara y no la adquirí. Naturalmente, estoy arrepentido.

Recorrer las casetas de este tipo de ferias es un arte complicado. Suele haber demasiada gente y algunos codazos. He aprendido a moverme entre los huecos. La mayoría de la gente curiosea aquí y allá. Cuando aparece un coleccionista o un buen aficionado se le detecta a simple vista: concentración, ligera ansiedad, manos nerviosas.

Mirar muchos libros, como mirar muchos cuadros, produce una gran fatiga mental. Yo suelo terminar agotado. Ahora, como ya he visto unas cuantas, procuro tomármelo con calma.
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Bibliómanos

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Amor, K. Mansfield

No somos ni hombres ni mujeres, somos un compuesto de ambos. Escojo al hombre capaz de desarrollar y ampliar lo masculino que hay en mí; él me escoge para ampliar lo femenino que hay en él. Para "completarnos". Sí, se trata de un proceso (...) Y si escojo a un hombre determinado para este fin en vez de a varios, es por seguridad. Nos unimos en un círculo que es, por así decirlo, un muro contra el mundo exterior. Es nuestro refugio, nuestro asilo. Aquí no se recurre a los engaños de la vida. Aquí se da la seguridad que nos permite crecer.
¡Vaya, hablo como una niña!

KATHERINE MANSFIELD, Diario

martes, 23 de septiembre de 2008

Cine y ciudad

Voy a rescatar la cámara del taller y me encuentro con la ciudad sumergida en el Festival de Cine. No pensaba acercarme pero al final he cambiado de opinión. Tenía que probar el arreglo. He tirado aquí y allá.



































1. En el escaparate de una tienda de fotografía, éste resumen visual del Festival de Cine de San Sebastián.
2, 3, 4. Fragmentos de carteles cinematográficos
5. En la playa de la Zurriola
6. Los chicos también posan
7. Megafonía playera
8. Descanso
9. La catedral
10. El Sagrado Corazón

lunes, 22 de septiembre de 2008

La confesión de Katherine Mansfield


Nació en 1888. Murió en 1923. Sólo vivió 35 años. Su vida, a juzgar por lo que nos cuenta su marido y editor John Middleton Murry, se caracterizó por tres hechos trágicos. La enfermedad, el vagabundeo por Europa del sur en busca de salud, y una dificultosa carrera literaria, amén de los problemas económicos.

Extraño libro (1), a veces tedioso, confuso, ambiguo; otras, fascinante. Una obra dolorosa, traspasada de sufrimiento. Nada fácil pese a la aparente sencillez del estilo. Pero de pronto aparce una página magistral.

El dolor, físico y espiritual, atraviesa toda la obra. Dolor causado por la enfermedad, la soledad, la incertidumbre vital, el desarraigo, la dificultad para la escritura, la falta de reconocimiento literario…

Tampoco se trata de un Diario en sentido estricto. Es más bien un Libro de Notas: estampas, reflexiones, bocetos para cuentos, apuntes al natural… Pero este libro es misterioso, el trabajo de edición ha sido muy complicado o bien el editor se ha limitado a montar el libro entresacando fragmentos sueltos. Esta edición es, además, muy problemática. (2)

KM lucha, se aferra a su arte, se debate, busca consuelo en la naturaleza, siempre presente en estas notas. Llega un momento en que parece haber llegado al límite de su energía. Escribe entonces “Sufriendo”. “Desearía que esto se entendiera como una confesión”, nos advierte:

“El sufrimiento humano no tiene límite. Cuando se piensa: “Ahora he tocado el fondo del mar, ahora ya no es posible descender más”, sí, se desciende (…) El sufrimiento físico es… juego de niños. ¡Se puede uno reir y tener el pecho aplastado por una piedra inmensa! (…) No quiero morir sin dejar rastro de mi convicción de que el sufrimiento se puede vencer. (…) Uno debe “rendirse”. Uno no debe oponer resistencia sino asumirlo. Dejarse inundar. Aceptarlo del todo. Convertirlo en parte de la vida. Todo lo que verdaderamente aceptamos en la vida experimenta un cambio. Y el sufrimiento debe convertirse en amor. Ese es el misterio. Eso es lo que tengo que hacer (…) Si soy capaz de dejar de revivir todo el susto y el horror, si soy capaz de dejar de volverlo a pensar, me haré más fuerte.”

Parecen escucharse aquí ecos de la escritura de Teresa de Jesús o de Juan de la Cruz. Pero esta confesión es más fácil escribirla que ponerla en práctica. Las ideas de aceptación, renuncia, sumisión al destino son claves que recorren toda la literatura mística y buena parte de los textos religiosos. También se encuentra en las mejores páginas literarias y filosóficas.

Un libro cuya densidad obliga a leer en tramos cortos. Lo breve era la especialidad de esta neozerlandesa.

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1.“Diario”, Katherine Mansfield, Ed. Lumen, 2008, 289 pgs.

2. ¿Han pasado 81 años en balde? ¿Es admisible presentar hoy, como una novedad, la traducción española de una edición inglesa que cuenta con ocho décadas a sus espaldas? Eso es ¡una ganga! Para la editorial. El resultado es un libro que a veces parece un jeroglífico. Hacen falta explicaciones, notas, trabajo intelectual en suma. Esta es una edición en pasta dura, nada barata. Pese a ello se añora más información, más rigor, más aporte intelectual. No es suficiente con meter un texto de Virginia Woolf, con otros 81 años a sus espaldas.

Luis Conde de la Cruz

En memoria de Luis Conde de la Cruz, asesinado ayer en Santoña por el terrorismo nacionalista vasco. En solidaridad con los heridos. Contra la barbarie.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Caminar


Sobre todo, no pierdas tu deseo de caminar; yo mismo camino diariamente hasta alcanzar un estado de bienestar y al hacerlo me alejo de toda enfermedad. Caminando he tomado contacto con mis mejores ideas, y no conozco ningún pensamiento cuya naturaleza sea tan abrumadora como para que uno no pueda distanciarse de él andando… pero cuando te quedas quieto, más próximo estás a sentirte enfermo… De modo que si caminas sin parar todo te saldrá bien.

KIERKEGAARD, Carta a Jette.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Paseo donostiarra










1. Puente del Kursaal.
2. Hay gente que piensa que usar la fachada del Kubo (de Moneo) como una pizarra escolar tiene algún interés. Lo hacen cada dos por tres.
3. Construcción vacía, Oteiza.
4. Torre de Atocha.
5. Bocana del puerto.

Crisis, bancos y dinero público

Esta mañana he escuchado en la radio que el gobierno norteamericano va a destinar 500.000 millones de dólares para apoyar y sacar del agujero al sistema financiero de su país, es decir, a los bancos. No doy crédito. Estoy empezando a no entender nada o, desgraciadamente, a entenderlo todo demasiado bien.

Algo me dice que esto de la economía de libre mercado es algo que sólo funciona en un sentido, en el sentido de los ciudadanos de a pie que tienen que hacer fente a sus obligaciones crediticias a tocateja, so pena de que “todo el peso de la ley” caiga sobre sus cabezas, a saber: la ruina a la primera o segunda morosidad. En el sentido contrario, en el sentido tanto de bancos y entidades financieras como de instituciones públicas, la cosa no pinta tan dura. Siempre aparece papá Estado –debidamente metamorfoseado en cualquiera de sus mil disfraces- para “inyectar fondos” y ayudar a resolver el problema. Por el “bien de todos”, naturalmente, faltaría más.

Han acumulado tanto poder que creen que la gente es tonta. Y puede que no anden muy descaminados.

Por si estais de humor os dejo este par de enlaces de El confidencial:

Grennspan estuvo ahí con demócratas y republicanos

Un titular a toda página

miércoles, 17 de septiembre de 2008

David Foster Wallace

El domingo, como todos los días después del desayuno, encendí el ordenador para abrir el correo y darle un vistazo a los periódicos. El domingo, sin embargo, suelo empezar por los blogs, pues tengo la costumbre de comprar los diarios en el kiosko y, en consecuencia, apenas los miro en la red.

En un blog extranjero me enteré de la muerte por suicidio del escritor David Foster Wallace, a los 48 años de edad. Me quedé anonadado, naturalmente. Aunque no había leído nada de este autor sabía de sobra que era un escritor de éxito, que sus libros han sido traducidos a un montón de idiomas y que siempre tenía buenas críticas. Pese a ello yo nunca lo había leído: la verdad es que me disuadía el tamaño de sus obras, algunas de mil páginas (¿quién diablos tiene tiempo ahora para leer mil páginas de una novela?) y también, debo confesar, su éxito comercial me provocaba un más que ligero recelo. No era la primera vez que me abalanzaba sobre algún joven escritor norteamericano elogiado por nuestra crítica para sentirme decepcionado poco después o para comprobar que se trataba de la flor de un día. De todas formas, la noticia era tan impactante que empecé a urgar en la red para saber más.

En primer lugar me fui a las fotos del escritor. Siempre voy primero a las fotos. En efecto, era el mismo en quien yo pensaba. Enseguida lo ví con su pañuelo ceñido sobre la frente, su barba de varios días y su aspecto un poco grunge que, en líneas generales me gustaba. De inmediato se me planteó la cuestión de que, a lo mejor, no era cierta la noticia. Al fin y al cabo Wallace era el escritor al que cualquiera de nosotros envidiaría. No parecía probable que fuera a suicidarse. Había empezado a triunfar muy joven, había publicado y vendido un montón de libros, era un autor de los llamados de culto y tenía media vida por delante para vivirla holgadamente y seguir escribiendo. Qué más se puede pedir. Tal vez se tratara de un rumor más de los que corren por la red.

De alguna forma me recordaba a Mishima y ello suponía la posibilidad de que Wallace, además de éxito, tuviese talento. Ello no hizo sino aumentar mi interés. Hice el recorrido habitual de los periódicos on-line: El Confidencial, el País, El Mundo, ABC… Nada. Nada de nada. Ni una línea. Este hombre había muerto el viernes por la noche. Cómo era posible que el domingo a media mañana la noticia no fuera recogida por la prensa nacional. Bueno, tampoco tenía nada de extraño, pensé. La prensa nacional acostumbra a tomarse con calma ciertos asuntos relacionados por la literatura. Pero, hombre, me dije, si estos periódicos han sacado mil reseñas de los libros de Wallace en sus suplementos culturales. ¿Cómo es posible que lo ignoren en el momento de su suicidio? Pues es perfectamente posible. Como dijo Ruano, con ocasión de la muerte de Gide, “la prensa española carece del sentido de las proporciones.” Y ahí ya me entró la duda, pero como tenía bastante trabajo pendiente en la casa, me separé de la pantalla hasta la tarde.

Por la tarde volví a intentarlo en los periódicos habituales. Nada de nada. Joder, pensé, con qué admirable seriedad se toman los descansos de fin de semana estos digitales. Finalmente, opté por darle un vistazo a Público. Y allí estaba, en portada, la noticia: Wallace se había ahorcado en su domicilio. Al día siguiente la noticia apareció tímidamente aquí y allá. Algunos blogueros la recogían, se incluyeron muchos comentarios que oscilaban entre la incredulidad y la desolación. Leí que algunos andaban rebuscando en sus textos para indagar las razones que podían haber inducido a Wallace a quitarse la vida. Es cierto, en nuestra confortable mediocridad, se nos hace muy duro pensar que alguien se suicide cuando, aparentemente, las cosas le van viento en popa. Tenemos la convicción de que los triunfadores no se suicidan.

El martes hice un viaje rápido a la ciudad para un recado urgente. Antes de coger el tren de vuelta, me pasé por la biblioteca. Fui directo a la sección de ficción y a la letra W. Andaba justo de tiempo. Encontré un libro con este título sugerente: Entrevistas breves con hombres repulsivos. Lo empecé a leer durante el viaje. Ahora aprovecho cada minuto libre para continuar la lectura. Son relatos mezclados, en ocasiones, con fragmentos ensayísticos. Hay uno que se titula El suicidio como una especie de regalo; otro, La persona deprimida; otro, La muerte no es el final.

Le he estado dando vueltas al caso de David Foster estas últimas horas. En realidad, casi nunca nos planteamos en serio qué pueda ser la vida. Para qué, nos decimos, si nunca lo vamos a saber con certeza. No merece la pena machacarse el cerebro con semejantes cuestiones. Lo mejor es combatir el vértigo que la idea de la muerte provoca con algún analgésico y, bien mirado, hemos conseguido que casi todo en nuestras vidas acabe convirtiéndose en un analgésico: la religión, los hijos, el trabajo, el sexo, las drogas, el fútbol, la tele, la literatura … Ayer, de vuelta a casa ya de noche, con mis hijos, mientras observaba la luna llena, seguía pensando en todo esto. La luna, les explicaba a los críos, gira alrededor de la tierra. Por eso parece que se mueve. Y la tierra gira alrededor del sol. ¿Y el sol, pensé, alrededor de qué gira el sol? ¿O es que el sol se mantiene quieto? No tengo ni idea, me confesé, tendré que mirarlo. Pero la idea que subyacía en el fondo de mi mente era otra: El mundo es un purgatorio, la vida es una condena, todos somos víctimas. ¡Y no sabemos la razón! Intuímos que algo grave hemos hecho, pero no sabemos cuándo ni dónde. Tiene que haber alguna razón muy poderosa para que Alguien permita que un sistema como el de la Tierra y una vida como las humanas funcionen de forma tan cruel. Porque la vida es muy cruel. Porque en la vida… Pero todavía sería mucho peor la otra hipótesis, la hipótesis de que todo sea un puro azar, porque lo peor es la falta de sentido. Uno cree que puede soportalo todo si piensa que detrás hay algo que lo justifique, pero si no lo hay todo puede venirse abajo en un guiño.

Ya me ha pasado otras veces. La muerte de un artista funciona como una llamada de atención. Sé que DFW va a interesarme, sé que es uno de los míos, sé que lo seguiré al menos hasta un nivel, si es que tengo tiempo. Aunque tengo cuatro años más que él, en realidad pertenece a mi generación. Somos una generación que marca un límite. El mundo pertenece a los que son mayores, a los de mayo del 68 en concreto. Da un poco de risa. Somos una generación que marca una brecha, una brecha profunda. En general estamos bastante aislados pero nos sentimos más cerca de los jóvenes que de los viejos en el poder.

Avanzo en la lectura. David Foster Wallace tenía mucho que decir y lo ponía negro sobre blanco. Es una escritura poderosa, empedernida, de una conceptualidad irónica que no deja apenas espacio para el optimismo. No me parece que se trate tanto de criticar al sistema, que también, como de diseccionar a los seres humanos. Y ahí ya queda poco margen. Intuyo que, cuando avance en su obra, no voy a tener demasiados problemas para comprender su decisión.

El mar anda un poco embravecido estos días, las mareas son espectaculares. La luna que gira.

1. DFW
2. La expulsión del Paraiso. Cruceiro, barrio de Berbés, Vigo.

Video

lunes, 15 de septiembre de 2008

Tuy
































1. Turistas conjuntados frente a la fachada gótica de la catedral fortificada.
2. Casas de piedra a la sombra de la muralla catedralicia.
3. Santa sin identificar.
4. Eslogan de actualidad multiplicable por cada una de las comunidades autónomas mientras no se demuestre lo contrario.
5, 6 y 7. Convento de las clarisas o Encerradas.
Wiki

sábado, 13 de septiembre de 2008

Valença do Minho


























A Valença do Minho, en la frontera norte de Portugal, se va de compras. Pero lo mejor de Valença es su impresionante fortaleza que se enfrenta -el río por medio-, con la catedral fortificada y las callejas medievales de la ciudad de Tuy.

El interior de la fortificación es un caos que nadie parece interesado en solucionar. Las tiendas y bazares están abarrotados de compradores y turistas. Los coches circulando entre las callejuejas convierten el paseo en una aventura peligrosa.

Tiene Valença una mezcla llamativa entre el kich de la quincallería, la sobriedad militar del granito y el entorno verde y barroco.

Desde lo alto hay una bella panorámica sobre Tuy, el río Miño y las sierras onduladas que delimitan el valle.

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viernes, 12 de septiembre de 2008

Pre-otoño









Vistas de Hondarribia, el Jaizkibel y la propia Hendaya desde el puerto viejo de esta última, durante un breve paseo bajo la lluvia, a las 4 de la tarde, en compañía de mi pequeño perro -que detesta la lluvia- la cámara del movil (la otra está en el taller) y un paragüas casi inutil. Parece que el otoño viene muy animado.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Tae Park, pintor


Winter rain in Venice

Esta imagen me ha recordado la última y fugaz visita a Venecia, hace ya unos cuantos años. Llovía a cántaros, la tarde parecía una noche, y no teníamos paraguas. Acabamos en un cine, viendo una película italiana cuyo nombre no recuerdo.

Obras de Tae Park

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Hondarribia, 1


La bahía de Higuer

Hendaya, con el Larún al fondo, desde Hondarribia

El parque donde ya no hay patos

Embarcadero


Hondarribia/Fuenterrabía