Estaré un par de semanas sin venir por aquí.
Gracias por vuestra visita.
Saludos cordiales
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Blog del escritor Juan Luis Seisdedos. --Aquí hay de todo. Si estás interesado deberías dirigirte al Índice. --Por arte de birlibirloque algunas fotos han desaparecido. Habría que preguntarle a Google. Yo lo he intentado, pero no contesta.
miércoles, 21 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
Grupo Gaur, Gómez Dávila, polizontes
Querido Miguel,
Aunque hace años que tú no pisas una aglomeración urbana, te cuento cosas de la ciudad porque sé que, en el fondo, te gustan. El otro día me metí en la sede de la Kutxa para ver la exposición de las obras del grupo Gaur que forman parte de la colección de esta entidad bancaria. Te dejo la galería de fotos que publicó el periódico. Como sabes, todos son artistas de tu época. Hay que ver cómo pone el tiempo a cada uno en su sitio. Yo, como te imaginarás, me quedo con las piezas de Chillida, aunque también le hago un hueco, pese a su tamaño excesivo, al Odiseo de Oteiza.
Me cuentan que la mayor parte de las obras ya estaban desde hace tiempo en el vestíbulo, pero yo no tengo costumbre de entrar en estos sitios tan rotundos. Estuve rodeado de seguratas y de ejecutivos trajeados, lo que siempre me produce una ligera inquietud. Las maderas talladas de Mendiburu, a los lados y en el techo del porche, tienen su aquel, sobre todo por el contraste entre unas piezas tan “rurales” y el entorno bancario. La del techo ya está más acorde con lo geométrico de una cuenta de resultados.
Buena parte de la plástica vasca, como ya hemos hablado muchas veces, no es otra cosa que una adaptación, a veces tardía, de corrientes artísticas extranjeras, promocionada y comercializada en un ámbito local. Ocurre también con la música. Basta con escuchar cualquiera de las radio-fórmulas locales.
En la FNAC, como de costumbre, me dediqué a deambular. Primero por la sección de juguetes para adultos y luego por la de libros. En la primera ví las cámaras fotográficas compactas (hecho de menos la dulzura gráfica de mi vieja Canon) y también los ordenadores portátiles. Todo va muy deprisa en este campo. Da gusto ver cómo progresamos.
Las novedades editoriales, como sabes, no me suelen interesar demasiado. La mayor parte ya las conozco por los suplementos culturales de los periódicos, que se dedican a eso precisamente, a comentarnos lo estupendas que son todas las novedades editoriales, en especial cuando proceden de firmas y casas comerciales importantes. Me hubiera llevado a gusto unos aforismos de Nicolás Gómez Dávila, pero eran caros. Luego rellené una ficha en la biblioteca pidiendo que las adquirieran, pero no creo que me hagan caso. No es este un autor al gusto postmoderno. ¡Menudo elemento en tal Dávila! Aquí puedes encontrar algunos de sus escolios. Metí también la nariz en la sección de bolsillo, pero no ví nada que me interesara.
Como de costumbre hice un alto de un cuarto de hora para tomarme un café en un banco de la plaza de Guipúzcoa, mientras contemplaba el paisanaje. La ciudad está llena de viejos. Me enternece mucho verlos caminar a pequeños pasitos por la ciudad, desplazándose como caracoles, pero muy decididos hacia su objetivo. Me gustan sobre todo los que van muy atildados.
Dediqué el resto de la mañana a deambular. En el bulevar dos polis municipales le estaban fisgando la ropa a un señor delgado y maduro, vestido con una chupa de cuero y unos vaqueros, que tenía toda la pinta de ser un pequeño trapichero. El hombre, muy digno, se dejaba hacer con la paciencia del que ya ha pasado ochocientas veces por este trámite estúpido y prepotente. Iba depositando el contenido de sus bolsillos en un murete mientras uno de los polis se calzaba unos guantes negros y el otro, de gran estatura, sujetaba la chupa del inspeccionado con el brazo estirado, como si la prenda fuera portadora de un virus maligno. Preferí no quedarme a ver cómo terminaba la función. Cada vez hay más cosas que prefiero no ver. Ya no está uno para soportarlo todo.
Diez minutos más tarde, otra escena parecida. Frente a la estación del Topo de Amara viejo, lugar donde se reunen a tomar el sol una colección de mendigos, alcohólicos, perturbados y otras gentes de difícil vivir, una pareja de ertzainas le estaba tocando las narices a un hombre también maduro que despotricaba sentado en el bordillo de la acera. “¿Qué os creeis, que yo soy un primavera?... A ver, darme vuestro número de placa inmediatamente…” Tampoco me quedé a ver el final.
En el tren me dediqué a Advenimientos, el último libro de notas de José Jiménez Lozano.
Un abrazo
Robinson
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jueves, 15 de octubre de 2009
Nada te turbe
Aureliano de Beruete, paisajes castellanos
miércoles, 14 de octubre de 2009
Posado conyugal
El rincón nudista de la playa de Hendaya, junto a las Gemelas, parece que se ha puesto de moda como escenario para las fotos de parejas recién casadas. Esta mañana he visto, mientras paseaba, una de estas sesiones. Dos fotógrafos, con sus correspondientes artilugios se encargaban del trabajo. Había por allí un hombre desnudo, que lucía una cinta para recoger el cabello, que trotaba sobre un pequeño circuito elíptico que había organizado a base de pequeños montículos de arena. Se podían ver también las nalgas alicaídas de tres o cuatro señores que merodeaban por el lugar. Otros tantos perros sueltos completaban el escenario.
Los recién casados, a propuesta del artista fotógrafo, yacían en la arena y se besaban apasionadamente bajo el ojo atento de las cámaras. Al concluir esta parte del posado pude ver que la novia llevaba un vestido blanco de cóctel con escote palabra de honor y un moño en lo alto de la coronilla. El novio lucía una camisa blanca arremangada, pequeña pajarita negra y un pantalón negro con las perneras dobladas hasta las rodillas, como los pescadores de ranas.
Después de la sesión yacente, el artista fotógrafo les ha ordenado levantarse y, a continuación, meterse en el agua hasta la altura de las rodillas. Luego les ha pedido que reinicien los signos externos de su previsible pasión amorosa. La novia se inclinaba, como a punto de desmayarse en los brazos de él, momento que él aprovechaba para besar sus labios. Todo ello, con pequeñas variantes composturales, se ha llevado a cabo a lo largo de varios minutos, mientras las pequeñas olas se encargaban de empapar los trajes de ambos.
La actividad ha continuado fuera del agua, con los protagonistas sentados espalda contra espalda, sobre la arena mojada. Me preguntaba, mientras me alejaba de vuelta, si los novios se dirigirán al banquete de bodas (en el caso de que lo hubiere) con los trajes empapados por el agua salada del Cantábrico. También me preguntaba (ya en un plan más especulativo) cuánto puede durar una pareja con semejante álbum de fotos en la mesilla del dormitorio. Finalmente me cuestionaba sobre si se trataba de una pareja real, de un par de actores o, tal vez, de un mero sueño mío.
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martes, 13 de octubre de 2009
España no es una democracia
Hacía tiempo que no leía algo tan certero y clarividente: Los españoles no somos demócratas, artículo de Pedro de Tena
“Los demócratas son una minoría en España.”
“La preferencia por la mentira pública, y es de suponer que privada, es manifiesta.”
“Nuestra indiferencia ante las reglas, eje básico del funcionamiento de la democracia, reglas iguales para todos, leyes iguales para todos y oportunidades iguales para todos, lleva a muchos a aplaudir a quien se cuela en el autobús sin pagar, en la cola del cine o en una zona de rebajas. El que quebranta las reglas es el "listo" y el "valiente" (...)
Tan triste como cierto.
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“Los demócratas son una minoría en España.”
“La preferencia por la mentira pública, y es de suponer que privada, es manifiesta.”
“Nuestra indiferencia ante las reglas, eje básico del funcionamiento de la democracia, reglas iguales para todos, leyes iguales para todos y oportunidades iguales para todos, lleva a muchos a aplaudir a quien se cuela en el autobús sin pagar, en la cola del cine o en una zona de rebajas. El que quebranta las reglas es el "listo" y el "valiente" (...)
Tan triste como cierto.
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domingo, 11 de octubre de 2009
Paseo otoñal




1. La cima del Jaizkibel. 2. Patos y gaviotas en el río. 3. El Bidasoa oculto por la vegetación. 4. El polígono 54 en Irún.



5 y 6. El Bidasoa durante la bajamar. Al fondo el Jaizkibel. 7. Gaviota reidora.
Hacía tiempo que no salía de paseo con mi cámara de fotos. Durante una larga temporada he estado tirando con la cámara del teléfono. Los días excesivamente luminosos del verano no me gustan para las fotos y, además, desde que he descubierto que tiene un defecto de fábrica, la tengo un poco abandonada. Pero esta mañana, pese al riesgo de lluvia, me la he echado al bolsillo.
Los sábados, por buscar la tranquilidad, suelo evitar el paseo de la playa. Me he ido a la orilla del Bidasoa, por el carril para bicis que pasa junto a la isla de los Faisanes. Pero antes, de camino, me he dado una vuelta por la zona industrial de los Juncales, que los sábados es un desierto, porque la mayoría de las empresas cierran sus puertas.
Ha habido suerte. Apenas me he cruzado con media docena de corredores y algún ciclista. Como de costumbre he buscado las cumbres de la comarca, pero he tenido que conformarme con la del Jaizkibel, ligeramente cubierta por nubes bajas. La otra, la de las Peñas de Aya, permanecía oculta por la nubosidad. No se veía ni un resquicio.
La verdad es que me he entretenido tanto con las fotos y con las aves que se dejaban ver durante la bajamar que apenas he caminado. Pese al cielo cubierto y oscuro, no ha caído una gota, lo que he agradecido pues no llevaba paraguas. Me acompañaba mi perro Tobías, a quien le estoy enseñando a quedarse quieto mientras disparo una foto. Parece que, de vez en cuando, me hace un poco de caso.
En la orilla española se escuchaba un considerable ajetreo musical, procedente de una charanga. Deben ser las fiestas del barrio ribereño, el Polígono 54. Luego ha cesado y ya sólo se oían los gritos de las gaviotas que andaban esta mañana muy alborotadas y pendencieras. La salida del tubo del vertedero estaba muy concurrida, por gaviotas y por corrocones que se disputaban los desechos. La gaviota reidora, la más común por estas tierras, es pequeña, nerviosa y muy bella. Tiene el plumaje blanco y gris perla, con las puntas de las alas negras. Hay otra más grande, con el plumaje leonado, pero sólo he visto un ejemplar. He visto también unos cuantos vuelvepiedras –muy discretos-, un par de garcillas comunes –también muy hermosas y algo agresivas-, y media docena de patos. La marisma estaba bastante concurrida.
Para cuando he querido darme cuenta ya era la hora de comer.
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viernes, 9 de octubre de 2009
Fantin-Latour y Charlotte Dubourg
Charlotte Dubourg (1850-1921) fue la hermana pequeña de Victoria Dubourg, esposa del pintor francés Henri Fantin-Latour (1836-1904). Aparece en diversas ocasiones bajo el pincel de este pintor, sola o en retratos de familia. Este soberbio retrato es su imagen más conocida. Pese a que conozcamos muy bien a Victoria, afamada pintora, sabemos muy poco de Charlotte. Permaneció soltera y fue profesora de alemán. Su postura en los retratos de grupo revela una fuerte personalidad e independencia.

Catorce años más joven que el pintor, aquí le vemos, a la izquierda, en un retrato familiar en el que aparece también Victoria, reconocida pintora al igual que su marido.


En estas dos últimas obras vuelven a posar las dos hermanas. Victoria, leyendo. Charlotte, escuchando ensimismada, arriba, y mirando al pintor, abajo.
martes, 6 de octubre de 2009
¿Cuánto ha costado la fiesta de Copenhague?

Al fin una voz crítica , la de Jesús Cacho. Ya estaba empezando a pensar que la insensatez se había adueñado definitivamente del país.
En 2003, cuando el faraón llegó a la alcaldía, la deuda de Madrid era inferior a la de Barcelona. Ahora mismo es 12 veces mayor.
La trapacería de nuestra clase política ha contado para la ocasión con el apoyo casi unánime de los medios de comunicación, en particular de las televisiones. Tópico hasta la náusea.
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jueves, 1 de octubre de 2009
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