lunes, 30 de noviembre de 2009

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Fassbinder

El viejo Fassbinder, siempre fue viejo para mí. Qué alegría encontrarlo.







Desde las primeras imágenes sabes que estás en buenas manos.
La maquinaria de seducción fassbinderiana en marcha.

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sábado, 21 de noviembre de 2009

Camino del Frain 2







Las Peñas de Aya desde Frain

Con mis saludos y agradecimiento (Foto Teresa Seisdedos)


Ha sido un hermoso día cálido por el viento del sur que a veces soplaba racheado pero que limpiaba agradablemente la atmósfera. El cielo, a su vez, formaba una alto bóveda gris plateada que difuminaba agradablemente el paisaje. Esta carretera que desde el cementerio de Igantzi asciende hasta la cumbre del Frain tiene unas vistas excepcionales sobre la montaña alrededor, las últimas estibaciones pirenaicas y los núcleos urbanos de las Cinco Villas navarras: Igantzi, Bera, Lesaka, Etxalar y Aranaz. Amplios valles coronados por el Mendaur, el Larrún, las Peñas de Aya... En los últimos tramos aparecen las hayas, ahora desnudas, algunas arrumbadas por los últimos temporales. También quedan algunos robles autóctonos y castaños. Poca cosa, la verdad, para lo que ha habido aquí, aunque, afortunadamente, se ven algunas repoblaciones.

En Yanci/Igantzi
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Camino del Frain 1



El Mendaur al fondo



Entre las hayas desnudas


En Yanci/Igantzi

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El cuervo

Deja en paz la historia, dijo el cuervo agustiniano.
Cras, cras. Mañana

será peor que hoy.

¡Maldito reaccionario!, contestéle.
¿Yo?,
respondió aún el cuervo.
Yo sólo observo, mis señores
.


José Jiménez Lozano

Elegías menores


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El erizo

Criatura tan mansa,
tan frágil, tan humilde, nocturna,
parsimoniosa, introvertida, dulce!
Y mira, tiene que ir con su coraza
de púas temerosas.
¿Cómo andaría si no por este mundo?
Y, aún así, es aplastado a veces. El mundo
no es para criaturas humildes, dulces,
inocentes, sencillas;
y ni su caparazón de púas las protege,
pero
no ofrezcas al mundo sino púas, el silencio
y el desdén, ¡hazte una bola!
y que pase en su carroza.


José Jiménez Lozano

Elegías menores


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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Tonalidades de otoño

Fotos desaparecidas. Disculpen la molestia.

Andaba yo detrás de este gigantesco plátano, situado al pie del puente internacional, pero no encontraba el momento de fotografiarlo. Estos días ha perdido ya buena parte de sus hojas, como le ocure al chopo que asoma por detrás suyo, casi desnudo.



Al fin salgo a dar un paseo para buscar los colores del otoño. Me había dado cuenta de que este año apenas le había hecho caso a los peculiares tonos de esta estación. Pero creo que he llegado un poco tarde. La mayoría del arbolado ha perdido ya sus hojas.

La marisma de Plaiaundi, con Hondarribia al fondo

El puntito blanco en la cima es la ermita de san Marcial

Una de las lagunas del parque de Txingudi, refugio de aves, donde alborotan las gaviotas

Sin embargo, al llegar a casa, me he dado cuenta de que, al margen de este o aquel follaje, hay unos tonos otoñales que están aquí y allá, desperdigados en pequeños detalles, que aparecen de pronto en las tomas panorámicas. En el parque de Txingudi se pueden apreciar perfectamente: las hojas caídas, la vegetación de la ribera, las aguas de las charcas, de las lagunas, los setos, las tierras sometidas a las mareas y las plantas que habitan en ellas…

Una charca

El campanario de la iglesia de Hondarribia asoma entre la vegetación de la laguna

Carrizales


Todo, hasta la nubosidad y el cielo, tienen calidades otoñales, incluso en un día tan gris, de nubes bajas que se quedan atrapadas en las cimas de los montes.


El monte Jaizkibel semioculto por la nubosidad, imagen típica de la tierra bidasotarra


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martes, 17 de noviembre de 2009

El Mirador del Río

Construído por Manrique sobre un espolón de rocas y lava que se abre sobre la isla Graciosa, el archipiélago Chirijo, el océano y la propia costa lanzaroteña. Realizó una excavación sobre una antigua posición artillera. En el interior hay un restaurante con un gran ventanal que ofrece unas vistas espectaculares.


jueves, 12 de noviembre de 2009

La Geria





Habíamos pasado por los viñedos. Cada cepa rastrera protegida por una murallita semicircular de piedras para protegerla del viento: un trabajo de pura artesanía. Mi primer contacto con la lava volcánica fue aquí, en La Geria, la comarca vinícola de Lanzarote. Me quedé pasmado. En cuanto pude me bajé del coche y tomé algunas fotografías. Este paisaje produce una sensación extraña. A uno se le llena el alma de inquietud y de admiración. Las erupciones volcánicas vienen a la imaginación con toda su carga catastrófica y amenazante. El cielo azul, la tierra negra, las casas blancas…

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martes, 10 de noviembre de 2009

Ramiro Pinilla. Verdes valles, colinas rojas


Verdes valles, colinas rojas, de Ramiro Pinilla es una trilogía de unas 2500 páginas. Esta cifra es disuasoria, pero tras la lectura del primer volumen, La tierra convulsa, creo que merece la pena el intentarlo. No en vano se trata de la obra de media vida. Pinilla le ha dedicado treinta años. No es un capricho. Es algo que el autor llevaba dentro y no ha tenido más remedio que sacar.

Estamos frente a la historia de Getxo (sinécdoque del País Vasco), desde finales del XIX hasta nuestros días, contada a través de las vidas de un puñado de personajes pertenecientes, en su mayor parte, a dos familias: los Baskardo, ricos industriales, y los Altube, campesinos vinculados a un caserío. Pinilla le da vida a esta historia mediante una sucesión de episodios y anécdotas –con profusión de diálogos y ausencia de descripciones- relatadas con una sabia tensión dramática. De esta forma nos muestra los grandes temas del imaginario vasco y, por extensión –pues los vascos no se diferencian gran cosa del resto de la humanidad, pese a que algunos crean lo contrario- del imaginario humano.

He aquí algunos: la dominación del catolicismo sobre la sociedad vasca; la relación incestuosa entre nacionalismo y religión; la explotación del proletariado por parte de la burguesía capitalista españolista y, a continuación, por su homóloga vasca; la impermeabilidad de las clases sociales dentro de la propia sociedad y por encima del ser o no ser vascos; la represión sexual pura y dura promovida por la Iglesia durante siglos; la irrupción de la inmigración como mano de obra barata y sus consecuencias en la configuración social y en las tradiciones; las penosas y miserables condiciones de vida de este proletariado procedente de regiones españolas depauperadas; el surgimiento de su ideología, o su fe, el socialismo, enfrentado desde el comienzo a la Iglesia y al nacionalismo; las mitologías, adobadas en mentiras, transmitidas de padres a hijos durante siglos relacionadas con el ser y la idiosincracia vascas…

Todo ello expuesto con un lenguaje preciso y sencillo, alternando la escueta narración de los hechos con frecuentes debates de ideas, que le dan a la obra un interesante tono mixto entre la novela de acción y la de pensamiento.

Fragmentos

“Creemos los vascos que el mundo sería perfecto si nos imitara. Supongo que todos los pueblos sienten de modo parecido, pero es que en nosotros ocurre que, cuando más o menos, la prehistoria acabó para los demás, aquí el relevo fue tomado por el catolicismo y todavía en el siglo XX seguimos siendo una tribu estancada. Nos enorgullecemos de nuestros defectos tanto como de nuestras virtudes, y eso es lo peor que le puede ocurrir a un pueblo”.

“Una comunidad que siempre demostró su primitivismo dando culto a la fuerza bruta y al volumen.”

“Dios mío, sí. Se perdió [durante la Primera Guerra Mundial] hasta el último gramo de dignidad… Recuas de barcos vascos cargados hasta la chimenea de mineral de hierro para la fabricación de armas asesinas. Caballeros vascos de suaves modales ingleses acudiendo a misa de siete a pedir a Dios perdón por anticipado por los pecados que cometerían a lo largo de la jornada firmando sin tregua las órdenes de zarpar. Ni una voz de denuncia, aunque sólo fuera por guardar las formas. Silencio. Ni de obispo o párroco de pueblo. Silencio. Ningún prohombre abrió la boca, ningún anciano de la tribu. Silencio. Perdimos lo poco que nos quedaba de la vieja inocencia. Nosotros mismos cortamos el cordón umbilical con el pasado de los hombres de madera. Descubrimos cuál era nuestro precio. Eramos puros porque nada ni nadie nos había tentado hasta entonces. Dimos la bienvenida a lo nuevo sabiendo que el precio que deberíamos pagar sería el de nuestra destrucción (…) Con una mano se daban golpes en el pecho clamando por el viejo pueblo y con la otra estampaban sus firmas al pie del becerro de oro.”

Una entrevista con el autor

Otra
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lunes, 9 de noviembre de 2009

La Fundación Manrique en Lanzarote


Paisaje basáltico que rodea a la Fundación

La que fuera residencia de César Manrique, hoy reconvertida en la Fundación que lleva su nombre, alberga una selecta colección de arte abstracto contemporáneo. La casa, situada en Taro de Tahiche, se levanta sobre cinco burbujas volcánicas naturales de gran tamaño (jameos), que constituyen su nivel subterráneo. La planta superior se inspira en la arquitectura tradicional de la isla. Manrique pone en práctica aquí -como en otros seis puntos estratégicos de Lanzarote- su teoría de "Arte/Naturaleza, Naturaleza/ Arte" que persigue la integración de la obra en el paisaje. El edificio se levanta sobre una colada lávica producto de las erupciones volcánicas del primer tercio del siglo XVIII.

Puertas diseñadas por Manrique. Al fondo, uno de los volcanes

Cuadro de Mompó y helecho

Obra de Zóbel y ventanal


Dos de los lienzos matéricos de Manrique. Abajo, con piedra volocánica de la que emerge un pequeño cactus

Esqueletos de animales y cactus

Fundación Manrique

Página sobre CM

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sábado, 7 de noviembre de 2009

De pronto, el invierno


La playa de Hendaya invernal

La vuelta ha sido dura. Es como si hubieran apagado la luz. Ha coincidido, además, con la llegada sin aviso previo del invierno: lluvia, viento, frío, oscuridad. Poco a poco me voy acostumbrando. Una semana ha sido tiempo suficiente para que mi cuerpo se haya habituado al calor, a la luz esplendorosa, a la sensualidad vital del archipiélago canario. Ahora debo volver a aclimatarme.

La atracción por los charcos
Aprovecho un rato de tregua para dar una vuelta. Coches y más coches en esta mañana de sábado. El centro comercial está abarrotado, los cajeros no dan abasto. Hago mi recado y salgo pitando.

Y por algunos grafitis

Bajamar junto a las islas del Bidasoa

En el exterior sopla el viento y apenas se dejan ver uno o dos paseantes, algún corredor aguerrido. Las huertas de Oxinbiribil, junto a la desembocadura del Bidasoa, están inundadas. En realidad es perfectamente natural que lo estén pues se trata de antiguas marismas. Diviso una garceta en el cauce del río. Antes he visto un grupo de gaviotas blancas refugiadas en un prado junto a la carretera, varios kilómetros tierra adentro. Hasta dos cormoranes se han metido en tierra para huir del temporal.

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