1. Dos días después del aniversario de la Constitución de 1978, supuestamente laica, celebramos hoy los españoles un dogma católico, establecido por el papa Pío IX o Pío Nono, en 1854. Según este dogma la Virgen María, madre de Jesucristo, estaba libre del pecado original consecuencia del mito de Adán y Eva, mito ampliamente desmentido por la ciencia pero que, al parecer, se mantiene fresco como el primer día. La Purísima, como también se le llama, no debe confundirse con el nacimiento virginal de Cristo, doctrina muy anterior, que incide en la virginidad de María, antes, durante y después de dar a luz al Hijo de Dios.
Pío Nono se lo pensó mucho antes de aprobar semejante y tardío dogma. En realidad fue una reacción contra el llamado Naturalismo, que despreciaba toda verdad sobrenatural y que atribuía todo lo humano a la Naturaleza. El Naturalismo no fue un invento de la mitad del siglo XIX sino que, filosóficamente se remonta a epicúreos y estoicos, para reaparecer durante el Renacimiento y, después, por los enciclopedistas.
En la católica España, constituciones al margen, la Inmaculada es también patrona de la nación y patrona del arma de Infantería. Una festividad bien cargada de significados, dogmas, historicismo, mitologías y quién sabe cuántas cosas más.2. Han celebrado el día de la Constitución con la pérfida cursilería que les caracteriza. Se han llevado a un niño de cuatro o cinco años a leer alguno de sus artículos y una cantante ha cantado Al alba, canción en memoria de los dos etarras y tres fraperos que fusiló Franco antes de morir. Las más de ochocientas víctimas del terrorismo vasco quedaron para mejor ocasión. A continuación, han seguido con los discursos manipuladores habituales a cargo de la fiel y sectaria militante que preside la Cámara.

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