jueves, 10 de diciembre de 2009

Tindaya



Desde Lanzarote me acerco a Fuerteventura para ver la montaña de Tindaya, en cuyo interior Chillida proyectó construir un gran cubo de 50 metros de lado con dos tragaluces. No hay nada. Ni un cartel. La montaña es bonita, no muy alta, el mar a su espalda, sobre un paisaje desértico. Es una pena. Si vienes de Lanzarote y has visto lo que un artista, César Manrique, ha hecho por la isla, la vida que le ha dado, la preservación del paisaje, la prosperidad… Aquí, nada. He leído que los aborígenes la tenían por montaña sagrada, que si había brujas, que si el medio ambiente… No me creo nada. Politiqueo miserable.



Imagino lo que podría ser este desierto con la obra de Chillida levantada. Pero, vete a saber. Igual son razones técnicas. Qué más da. Puede que se nos de mal la técnica… Sigo la ruta hacia el monumento a Unamuno, que recuerda su destierro en la isla. Me lo he debido pasar. Doy la vuelta. Nada… Ni un miserable cartel.

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2 comentarios:

  1. Buena consideración la que has hecho acerca de los beneficios que aporta la obra de César Manrique y los que podría haber supuesto la de Chillida.

    Un saludo.

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  2. Gracias, Glo.
    El otro día vi un video de la Oreja de Van Gogh rodado en Chillida-Leku. Se veían esculturas del exterior y el interior del fantástico caserío. Zabalegui, creo que se llama. Fue curioso.

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