sábado, 16 de enero de 2010

El maestro Rohmer

Mi noche con Maud, de E.R.

He seguido el cine de Eric Rohmer desde mi adolescencia. Ha sido toda una educación sentimental. Personajes de aquella época -educadores, críticos, clero, comisarios culturales, medios de comunicación- decían que era “pesado” y “aburrido”. Por estas tierras, cuando quieren descalificar a alguien que molesta le aplican el “pesado” y “aburrido”. A estas alturas da risa. Recuerdo haber oido algo semejante referido al gran escritor Ramiro Pinilla, en boca de un político nacionalista que, por descontado, no lo había leído. Mejor que no lo haga, desde luego, no se le vaya a tambalear el chiringuito ideológico.

La de Rohmer es una obra profunda y densa bajo una apariencia liviana. Tan interesante la hondura como la superficie, algo muy difícil de conseguir. La mayor parte de su obra trata sobre el amor y las relaciones personales, sobre todo entre jóvenes. ¿Por qué sólo entre jóvenes? Supongo que por gusto personal o, tal vez, porque en la juventud se da la veta del amor con mayor pureza.

Pero no sólo el amor, también la política, como recuerda el blog de Quiñonero sobre esa obra de la que se ha hablado tan a la ligera: La inglesa y el duque.

Otros, como el periodista Arcadi Espada, han resaltado su dominio del arte de la conversación.

La obra del maestro Rohmer sigue viva. Su elegancia artística, su decencia intelectual nunca te defraudarán.

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6 comentarios:

  1. Estoy seguro de que este director sería de mi agrado.

    Un saludo.

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  2. Hola Juan Luis: han salido varios enlaces a mi blog sin mi intervención. Que conste que no me molesta en absoluto estar enlazada a tu blog, todo lo contrario, pero me choca que los enlaces se creen solos. Ya me pasó el año pasado, hace varios meses.

    Debe haber duendes en la blogosfera. :-)

    Saludos

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  3. Es muy probable que sea así, Glo.
    Un abrazo

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  4. Discúlpame, Elvira, estoy un poco perdido. ¿Dónde dices que han salido esos enlaces?
    Saludos

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  5. Anda, tal como llegaron se fueron. Estaban al final de esta entrada. Estos duendes...

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  6. Eric Rohmer... Una lo descubrió en Francia, allá por los principios de la nouvelle vague. Fue nuestro 'muso', nuestro mentor sentimental. como tú dices bien.

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