1. Neflix es un pasatiempo.
2. Las series de Neflix no son excelsas, pero qué es excelso hoy.
3. Lo bueno es la cantidad. Es cuestión de cogerle el punto a la forma de usarlo. Al principio me asesoraba sobre lo que ver. Ahora, después de una temporada de neflixiano apenas me guío por los criterios ajenos, aunque sigo leyendo las “críticas” sobre la programación de la plataforma que caen en mis manos.
4. El método correcto es probar y decidir. Este método, que no es infalible, desde luego, es aplicable también a los libros. De ahí la importancia de tener una buena biblioteca a mano (asunto complicado, desde luego). Ciertamente, hay días en que uno no está para nada, y todo le parece malo, pero siempre se puede volver atrás y rectificar.
5. No suele costarme mucho tiempo descubrir lo que no me interesa. A veces me basta con la introducción.
6. Una vez que te has metido en una serie suele llegar un punto, hacia la mitad más o menos, en que ya sabes en dónde te has metido. Muchas veces tiras para adelante, aunque la serie te chirríe un poco, o un mucho. A veces lo hacer por pereza, otras por pasar un rato relajado. Para qué darle más vueltas.
7. Otras veces quieres y no puedes. Sabes que estás frente a un producto de alguna calidad, pero o no termina de interesarte, o te da pereza, o de vez en cuando hay una escena demasiado gore. En estas ocasiones practico la retirada temporal y vuelvo al cabo de unos días o semanas. A veces consigo, con satisfacción, llegar hasta el final.
8. Me da igual Neflix o Pepito de los Palotes. Pongo Neflix porque es lo que hay. Igual el mes que viene hay otra cosa. Todo va muy rápido. Demasiado.
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