Los apuntes de Canetti. “Los apuntes son el género literario perfecto para un estudiante eterno, para alguien que no tiene tema o cuyo tema lo es todo.”, dice Susan Sontag en su ensayo sobre Elias Canetti. Canetti, añade, es todo menos un dandy intelectual. Es lo opuesto de Gottfried Benn. En sus escritos, continúa, hay muy poca ironía y tampoco fue tocado por la tentación de la izquierda.Luego generaliza sobre el apunte: El apunte contiene ese ego ideal descarado y eficiente que construimos para enfrentarnos al mundo. El apunte hace del pensamiento algo ligero.
Sólo la obra importa. “El escritor sólo existe en su obra”, dijo Roland Barthes. Y eso cierra muchos debates sobre lo que los escritores fueron en vida, unos debates que llevan mucho tiempo marcando tendencia a falta de cosa mejor. Hoy cualquier excusa en buena para incitar a no leer a un escritor. Que si era esto o era lo otro, que si pensaba así o asao. Cuando muere sólo importa su obra y el escritor pasa a ser su obra. El resto solo es ideología al uso.
La edad de oro. El mito de la edad de oro, “cuando existía un gobierno perfecto sobre el mundo”, también está en el taoismo. Lo cita Chuang Tse (siglo 4 a.C.). Pero señala también: “Nada sabemos de aquellos hombres. Vivieron pero no dejaron huella. Nadie nos lo ha transmitido.” Así que no cabe descartar que la tal edad de oro sea otra de las ironía de Chuang Tse.

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