jueves, 4 de junio de 2020

El cielo protector: agradable pero inconsistente

De la relectura de El cielo protector, que pasa por ser la obra maestra del norteamericano Paul Bowles, puedo decir en su favor que la he concluido, lo que es bastante en alguien que, como yo, abandona las novelas con facilidad. Dicho esto puedo añadir que este hombre cada vez me resulta más extraño. Hay pocas dudas de que Porter y Kit, la pareja protagonista, son una encarnación literaria del autor, Paul Bowles, y de su mujer, Jane Bowles, autora de la notable novela Dos damas muy serias.

El argumento de la novela es bastante liviano. Una joven pareja en aparente crisis viaja, en compañía de un amigo, por el norte de Africa con la intención de adentrarse en el Sahara. No tratan de hacer turismo, sino de desplazarse a la búsqueda de algún lugar que les guste para quedarse en él una temporada y luego continuar el camino. Ya han viajado por Centroamérica, por Asia y otros lugares. Se supone que eso hacen los viajeros como ellos.

El narrador se ocupa de describirnos con maestría el paisaje exterior y también el paisaje interior de cada protagonista, haciendo que ambos paisajes se compenetren y se influyan. Unas veces el foco se pone en él y otras en ella. Ambos se saben extraños el uno para el otro y a su vez se sienten extraños entre los norteafricanos. En realidad son dos expatriados que huyen de los Estados Unidos como de la peste. La crítica de la sociedad norteamericana (que es una seña de identidad del movimiento beat, en el que puede inscribirse el propio Bowles aunque no sea más que por un factor cronológico) aquí ni siquiera es explícita. Se da por supuesta en el periplo realizado por los viajeros. América es el último lugar al que, al menos Porter, quisiera volver.

Las motivaciones psicológicas de cada uno de ellos quedan explicadas en el siguiente fragmento: “el terror estaba siempre dentro de ella, dispuesto a asumir el mando. Era inútil pretender lo contrario. Y así como ella era incapaz de sacudirse el miedo de encima, él era incapaz de romper la jaula que había construido mucho tiempo atrás para salvarse del amor.” En otro momento se describe a Port como un joven “morbosamente preocupado por su propia persona.”

Con estos mimbres tan ambiguos está construida esta novela tan ambigua a su vez. Y esta ambigüedad le presta encanto a la obra y contribuye a consolidar el mito de los Bowles, pues se trata de una pareja de escritores que viven bajo la aureola de su propia leyenda, de tal forma que el lector no puede evitar pensar en ambos leyendo la novela.

A partir de la segunda mitad el argumento entra en una deriva que poco tiene que ver con la estricta biografía de la pareja, pero que, debido en parte a su truculencia, deja en el lector la impresión de que el autor lleva a cabo un ajuste de cuentas no exento de crueldad.

Cuando una obra se mitifica, como ha ocurrido con ésta, resulta muy complicado evaluarla. La impresión que yo he sacado es que El cielo protector se lee bien pero, al concluir la lectura, se tiene la impresión de que ha sido agradable dejar correr la fina arena del desierto entre los dedos, pero al final tienes las manos vacías.

Ahora tengo curiosidad por releer Dos damas muy serias y ver si hay alguna relación entre ambas, pero mi ejemplar de esta obra de Jane Bowles hace tiempo que desapareció de mi biblioteca y me resulta imposible dar con otro ejemplar en estos momentos tan extraños que vivimos. Cuando lo consiga podré hacerme una idea. Sabemos que ella escribió su novela a los veinte años y que él, tras el éxito de ella, decidió seguir sus pasos, en detrimento de la composición musical, que era su vocación y profesión inicial.


martes, 2 de junio de 2020

Christo, el antiarquitecto

 


El artista búlgaro Christo (1935), recién fallecido, se relacionó con la arquitectura, aunque en un sentido negativo. Sería en todo caso un antiarquitecto. Desconozco qué criterio seguía para tapar/embalar los edificios y construcciones diseñados por otros. Puede que lo hiciera con un sentido crítico, puede que siguiera un criterio basado en el espectáculo para masas, puede que tuviera una finalidad ecológica, puede que un poco de todo. Puede que nada. Mayor trascendencia veo a su hipotética adscripción al land art, movimiento interesante en cuanto puso el foco en la naturaleza. Es curioso que su principal obra arquitectónica, la Mastaba de Londres, construida con barriles de petroleo flotando sobre el Hyde Park, estuviera inspirada en una construcción funeraria del Egipto anterior a las pirámides. Sería injusto no citar aquí a la coautora de la mayoría de sus obras, la francesa Jeanne-Claude, fallecida en 2009.



jueves, 28 de mayo de 2020

Descerebrados

La playa de Hendaya, acuarela de Albert Marquet

“Qué penosa metamorfosis, de Faisán al pato cojo”, ha declarado el líder de la oposición Pablo Casado en alusión a Marlaska. “: “Si habla como Vox, actúa como Vox y vota como Vox empiezan a parecer lo mismo”, ha señalado el mismo día el presidente del Gobierno Pedro Sánchez refiriéndose al PP. Frasecitas para consumidores de telediarios descerebrados. No sé cuánto tiempo llevamos con esta política de ocurrencias y cortedad mental. Años sin duda. Y no parecen dispuestos a pararla, al contrario, cada día se acentúa la tendencia, señal inequívoca de que da buenos frutos. Al parecer los destinatarios de estas genialidadades no dan para más. No lo descarto. Estas frases son el equivalente sin talento a los memes, a los que somos tan adictos los españoles. Es lo que hay. Con estos mimbres hay que hacer una democracia homologable. Misión imposible, claro. Mejor cultivar las bellas artes.

martes, 26 de mayo de 2020

Ni shisha ni limoná

Oleo de Mariano Fortuny

Tiene uno que andar leyendo cosas de futboleros para enterarse y estar al día. Así me entero de lo que es el shish". Dice un titular que algunos futbolistas andan fumando shisha. Google dice que el shisha es la pipa de agua, o el narguile de toda la vida. Con lo bonita que es la palabra narguile y estos usan ese espantajo de shisha. Es de suponer que al narguile le pondrán los más variados ingredientes, pero, según parece, estos modernitos le ponen tabaco, melaza y fruta. Menuda marranada… En fin, quien a los periódicos se asoma...

lunes, 25 de mayo de 2020

Arrolladora White Lines


 


Trepidante y entretenida esta serie (Neflix), ambientada en la isla de Ibiza, en los ambientes de música y drogas de sus discotecas frecuentadas por jóvenes de la Europa más consumista y desarrollada. Rodada en su mayor parte en inglés, disfrutamos de bellos paisajes y no menos bellas casas con piscina de ricos locales y europeos.

Una técnica narrativa basada en los relatos paralelos de acontecimientos de varias épocas. White lines nos cuenta la investigación de una joven de Manchester sobre el asesinato veinte años atrás de su querido hermano mayor. Este se vino a Ibiza a vivir la vida y, sobre todos, las fiestas legendarias.

Un puñado de personajes que se retroalimentan unos a otros y que, en su conjunto, nos dan una idea de un tipo de sociedad consumista y hedonista a cualquier precio, en la que el valor dominante es pasarlo bien, aprovechar el momento y dejar a un lado los prejuicios, sobre todo los morales.

Son diez capítulos que mantienen un ritmo frenético, con pocos bajones en la captación del espectador. Una banda sonora poderosa, unas interpretaciones que no están mal, una ambientación muy atractiva y el clásico “nada es lo que parece” y todos tienen mucho que esconder.

Confieso que la protagonista me resulta poco atractiva en su personalidad y creo que en ellas hay una clave oculta que puede confundir al espectador. Sin duda, no es tan buena como parece…

Guión y dirección de Alex Piña, el mismo de La casa de papel.


domingo, 24 de mayo de 2020

Nicolás Gómez Dávila, excelso reaccionario

Ni el título ni el grosor de este volumen deben disuadir a nadie de su lectura. Bajo el nombre de Escolios a un texto implícito se esconde la gran colección de aforismos que constituyen la mayor parte de la obra del escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila. Este es uno de los libros que me llevaría a una isla desierta, sobre todo si supiera que no podría regresar. Me serviría para no echar de menos lo que dejé atrás.

Nicolás Gómez Dávila (1913-1994), fue un escritor y filósofo colombiano, de clase alta, educado en París y, sobre todo, autoeducado en su biblioteca.

Su obra es un alegato contra la modernidad en sus diferentes facetas: democracia, ideologías, fe en el progreso, exaltación de la igualdad. Católico sui generis, impregnado de paganismo, se define como reaccionario no conservador porque, según él, ya nada merece la pena ser conservado.

El reaccionario –dice- lucha “contra el entusiasmo del progresista, los argumentos del demócrata, las demostraciones del materialista.”

Sobre la igualdad señala: “Los hombres son menos iguales de lo que dicen y más de lo que piensan.” Y, “si nacieran iguales, inventarían la desigualdad para matar el tedio.” “Las jerarquías son celestes. En el infierno todos son iguales.”

Filosofía y crítica (literaria, histórica, artística, antropológica, etc.) son sus temas. Su prosa, siempre precisa y concisa, despreciadora de metáforas e imágenes retóricas, me recuerda vagamente a la de Borges por el peso numismático que consigue aplicar a las palabras.

Autor complejo y de una amenidad pasmosa para los interesados en este tipo de temas. Cualquiera de sus aforismos puede servir para resumir sus ideas así que dejo aquí unos cuántos. Obvio las comillas, todo es textual. 

ESCOLIOS

-La madurez del espíritu comienza cuando dejamos de sentirnos encargados del mundo.

-Una “sociedad ideal” sería el cementerio de la grandeza humana.

-Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son.

-A medida que el Estado crece el individuo disminuye.

-Las perversiones se han vuelto parques suburbanos que frecuentan en familia muchedumbres domingueras.

-Nuestra civilización es un palacio barroco invadido por una muchedumbre greñuda.

-La política sabia es el arte de vigorizar la sociedad y debilitar el Estado.

-La idea inteligente produce placer sensual.

-La sabiduría no consiste en moderarse por horror al exceso, sino por amor al límite.

-El espíritu busca en la pintura un enriquecimiento sensual.

-Sólo una cosa no es vana: la perfección sensual del instante.

-De los modernos sucedáneos de la religión probablemente el menos abyecto es el vicio.

-La inquietud es consecuencia de una fe excesiva en la estabilidad de las cosas.

-La sociedad del futuro: una esclavitud sin amos.

-Vencer a un tonto nos humilla.

-Sólo las educaciones austeras forman almas delicadas y finas.

-Los libros no son herramientas de perfección sino barricadas contra el tedio.

-Lo que no es complicado es falso.

-El pueblo no elige a quien lo cura, sino a quien lo droga.

-No rechazar, sino preferir.

-Marx gana batallas, pero Malthus ganará la guerra.

-Los hombres se dividen en dos bandos: los que creen en el pecado original y los bobos.

-La sociedad moderna se da el lujo de tolerar que todos digan lo que quieran, porque todos hoy coinciden básicamente en lo que piensan.

-Toda astucia envilece.

-Donde hay obra de arte no hay diablo.

-La sabiduría, en este siglo, consiste sobre todo en saber soportar la vulgaridad sin irritarse.

-Lo que aleja de Dios no es la sensualidad, sino la abstracción.

-El Estado moderno fabrica las opiniones que recoge después respetuosamente con el nombre de opinión pública.

-Escuchar a convencidos es interesante, pero sólo se puede dialogar con escépticos.

-El cristiano no tiene nada que perder en una catástrofe.

-El alma es la tarea del hombre.

-Toda satisfacción es una forma de olvido.

-Tener opiniones es la mejor manera de eludir la obligación de pensar.

-Quien acepte el léxico del enemigo se rinde sin saberlo.

-Todo hecho es menos interesante que su relato.

-El extremismo político sirve para disculpar la mediocridad intelectual.

-El socialismo es la filosofía de la culpabilidad ajena.

Hay una excelente antología de estos aforismos en un volumen mucho más manejable que puede ser una buena introducción a la obra de este magnífico escritor.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila, Ediciones Atalanta, 2009.


sábado, 23 de mayo de 2020

Un amor de Cioran



Resulta extraño ver a Cioran, con setenta años, enamorado de una mujer de 35, ambos emparejados y ella con una hija. La autora es la alemana Friedgar Thoma, profesora de literatura, que le escribe tras la lectura de uno de sus libros. Cioran le contesta y ahí empieza todo.

A las pocas semanas ella se desplaza a París y Cioran queda prendado. No tarda en mostrarle su apasionamiento, pero ella no lo ve claro, en lo que a la relación física se refiere, aunque sí en la, digamos, intelectual o platónica. Cuando ella vuelve a Colonia empiezan a escribirse y a llamarse por teléfono. El le escribe cartas apasionadas y ella le sigue el juego, aunque intentando, con éxito, echar el freno a la pasión del anciano. Hay una segunda visita a París, y una tercera. Pasean juntos cogidos de la mano. Ella le escribe cartas “poéticas”, más bien confusas diría yo. El hace lo que puede.

     Ella, además de atractiva, parece una mujer alegre y vitalista. Tiene un curriculum sentimental bastante abultado. Acuerdan pasar unas vacaciones juntos en un pueblecito de los Alpes, junto a Sils María --donde vivió Nietzsche (y Herman Hesse). Cioran va con su compañera Simone Boué y Friedgard va con su novio, su exmarido, la hija y otro niño que, si no recuerdo mal, es hijo del novio. Allí se encuentran con otro que se incorpora al grupo. Demasiada gente, bastante al estilo de ella. La cosa no parece que fuera bien para los amantes platónicos pero, al menos, según parece, la mujer de Cioran y Friedgar se hacen amigas.

     Luego cada uno vuelve a su casa y Cioran entierra sus esperanzas de que con Friedgard vaya a haber algo más que palabras y paseos cogidos de la mano. Las cartas y las llamadas telefónicas se van espaciando. De vez en cuando ella visita París y él, Colonia. La relación se estabiliza en el plano de la amistad.

     La traducción de la obra deja mucho que desear, aunque yo tampoco descarto que el original no sea un modelo de calidad literaria o quiza, lo más probable, ambas cosas a la vez. Podemos leer algunas cartas de ambos pero, en general, debemos fiarnos de la autora en cuanto a la selección, pues todas ellas proceden de su colección particular.

     No tenemos otras fuentes para equilibrar el relato, porque Cioran evitaba dejar huellas por escrito de esta historia. En varias ocasiones le pide a ella que elimine sus cartas, pero ella, obviamente, no lo hace, pese a que le asegure lo contrario. Por otra parte, los espléndidos Cuadernos de Cioran, que se encargó de editar Simone tras la muerte del rumano, finalizan en 1975, en tanto la historia que nos ocupa comienza cinco años más tarde, en 1980.

     Cioran murió en 1995 y parece que durante la última década de su vida apenas escribió. Cabría deducir que el contenido de los cuadernos que va de 1980 a 1985 no ha sido publicado. Una lástima.


Friedgar Thoma, Por nada del mundo. Un amor de Cioran. Hermida Editores.

viernes, 22 de mayo de 2020

La ciudadela medieval de San Juan de Pie de Puerto

Una hora larga de carretera separa a Hendaya de San Juan de Pie de Puerto, bella e interesante localidad medieval pirenaica, de unos 1500 habitantes, situada en la Navarra francesa, también llamada Baja Navarra.

La mañana primaveral ha salido desbordada de luz. El tráfico, tras el parón debido a la epidemia, ya parece haber vuelto a su congestión habitual.


Saint-Jean-Pie-de Port es una localidad turística que es también un hito importante del Camino de Santiago. Desde ella el itinerario a Compostela se interna en España para atravesar el Pirineo y alcanzar Roncesvalles.


La ciudad antigua amurallada está situada en la orilla derecha del río Nive. En lo alto de la colina se encuentra la fortaleza de Mendiguren. A sus pies, Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra construyó a principio del 13 una villa fortificada rodeada de murallas. Este Sancho fue uno de los protagonistas de la victoria sobre los almohades de Las Navas de Tolosa en 1212

Acceso a la iglesia y puerta de Notre-Dame

Tras la invasión y conquista de Navarra en 1512, por Fernando el Católico, fue escenario de frecuentes enfrentamientos que no consiguieron devolver la villa a sus reyes naturales. Permaneció ocupada por una importante guarnición española de forma intermitente, con períodos en los que pasaba a manos de tropas al servicio de los Reyes de Navarra, hasta 1529, cuando Carlos I abandona toda la Baja Navarra por el excesivo coste que suponía su conservación desde el punto de vista logístico y militar. Durante las guerras de religión entre católicos y protestantes que asolaron la Baja Navarra en el siglo 16, sufrió ataques e incendios.


La actual ciudadela se construyó en el siglo 17, cuando Luis XIII de Francia une las coronas de Francia y de Navarra, bajo el gobierno del cardenal Richelieu. Durante la Revolución francesa fueron abolidos sus fueros y se aprueba la nueva división administrativa, que reúne las tierras de la Baja Navarra y el Béarn en un nuevo departamento.


Durante la Guerra de la Convención, a fines del siglo 18, fue el centro desde el que partieron los ataques franceses contra el sur de los Pirineos.

 

Restaurada en fecha reciente la ciudadela constituye un bello ejemplo de un sistema defensivo complejo de fosos, bastiones, posiciones artilleras, bocas de fuego, puentes levadizos. Dispone de varios miradores desde los que se contempla todo el territorio alrededor. El paseo a lo largo y ancho del dominio, a la sombra en ocasiones de ejemplares centenarios de hayas y álamos es un ejercicio inolvidable. También ha sido acondicionado el camino de ronda.

La actividad comercial turística se centra en dos calles: la de la Ciudadela y la de España. Toda la infraestructura turística está muy cuidada y perfectamente señalizada en varios idiomas. Por causa de la epidemia encontramos muchos lugares cerrados. Abundan los artesanos, a los que se puede ver trabajar en sus tiendas: alpargateros, ceramistas, curtidores… Estremece pensar qué será de todos ellos si el turismo no se restablece.


En la encrucijada de ambas calles, junto al Nive, se encuentra la iglesia gótica de Nuestra Señora del Cabo del Puente, de amplias hechuras, considerada la segunda en importancia tras la catedral de Bayona. El edificio está integrado en el sistema defensivo. En la base de su torre se encuentra una de las puertas de acceso. El interior es una gran nave sustentada por grandes columnas, sólidas y exentas de decoración. Dos plantas de tribunas de madera ocupan las alturas.

 La rue de la Citadelle

Enfrente de la Oficina de Turismo está el Ayuntamiento, que ocupa la Casa Mansart, una gran mansión abuhardillada del siglo XVIII, que perteneció a un acaudalado comerciante de lana. En la calle que conduce a la ciudadela está la Cárcel de los Obispos, hoy reconvertida en museo, pero que permanece cerrado estos días de confinamiento. Un bucólico paseo a orillas del río nos conducirá hasta el puente de Eyheraberry, junto a una plazoleta donde se celebraban fiestas patrióticas en la Revolución.


En las laderas próximas pueden verse los viñedos de donde sale el vino de Irulegui propio de esta comarca. Ni qué decir que toda la comarca, bañada por el Nive tiene un gran atractivo paisajístico y ecológico, con numerosas rutas para practicar el senderismo.


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jueves, 21 de mayo de 2020

Gargantúa. Inmigración clandestina. Plácido confiesa. Granizada

                                                    Puentecillo sobre el arroyo del Infierno, en Irún

Según algunos medios españoles, una persona no puede vivir en un apartamento de 25 m2, pero cuatro sí pueden en uno de 60 m2.



Con la nueva ley sobre "libertad sexual" que prepara el Gobierno Progresista, ya no valdrá con poner ojitos. El le preguntará a ella y ella deberá contestar alto y claro: SÍ, QUIERO. Y mejor con testigos. La pregunta a la inversa no se plantea. La ministra Irene M, que ha promovido este invento, parece considerar que los machos SIEMPRE quieren.


Paisaje irunés con la ermita de San Marcial al fondo


El prófugo golpista Puigdemont se pasea por el sur de Francia y no le detienen. ¿Para qué sirve una euroorden? ¿Para qué sirve la Unión Europea? Ni una sola queja por parte del Gobierno Progresista. Cuando no te respetas a tí mismo es
difícil que lo hagan los demás.



Inmigrantes clandestinos. Paseo vespertino con cielo gris y llovizna. Camino de la playa veo a cuatro inmigrantes clandestinos, adolescentes subsaharianos, que se dirigen hacia los alrededores de la estación de arriba. El lugar debe ser punto de encuentro del contrabando humano. He visto a docenas de ellos durante los últimos meses dirigirse hacia ese lugar.

    Qué pena me dan estos chavales. Cuánto sufrimiento. Supongo que los que se acogen a las mafias son los que pasan. El resto lo tiene más difícil porque la Policía los intercepta en cuanto pasan el puente internacional, aunque es previsible que tarde o temprano lo consigan.

  Aquí, en la frontera occidental entre España y Francia, siempre ha habido contrabando de personas. ¡La de portugueses que se habrán ahogado en el río Bidasoa en la segunda mitad del siglo pasado! No fueron pocos los que se lucraron a cuenta de aquella pobre gente.

    He andado tranquilo. En el armario de libros --que está desvencijado de tanto uso-- he encontrado una joyita y me la he traído debajo del brazo. Es una traducción del Gargantúa y Pantagruel, de Rabelais. La bonita edición, en pasta dura, contiene un breve estudio de Gonzalo Torrente Ballester.

    La verdad es que no doy abasto con todo el papel impreso que tengo pendiente de lectura.

     Me he asomado a la bahía. En Hondarribia se encendían las primeras luces. La mar estaba rebosante y balanceaba los veleros amarrados en el puerto deportivo. En cuanto ha caído la noche los paseantes han desparecido. A partir del anochecer en las calles hendayesas sólo circulan los coches.

     He llegado a casa bajo la luz mortecina de las farolas y sin cruzarme con nadie.



Plácido D. confiesa sus abusos sobre mujeres que estaban bajo su posición hegemónica en el mundo de la ópera. Aún hay fanáticos que se lo reprochan. --No dejes que la realidad estropee tu brillante ideología machista.


                                             Trazados paralelos en un paisaje irunés


Granizada. Para cuando he salido ya era mediodía. Las fuertes rachas del oeste me han llevado por calles entre villas en lugar de atravesar el camping --muy expuesto--. Un poco antes del puerto deportivo, ha caído algo de granizo. El paraguas del Ikea se ha comportado, pese a que en un par de ocasiones el viento le ha dado la vuelta.

   El granizo me ha disuadido de seguir y he girado hacia la playa. Con el viento de espaldas he comenzado el regreso. La mar estaba creciendo y llena de olas blancas que venían a romper junto al muro. El cielo oscuro y cargado de nubes le prestaba un interesante aspecto dramático. Por efecto del viento, las olas al romper se erizaban y funcionaban como aspersores de agua. No había surferos.

   No me he cruzado con nadie mientras ascendía por la calle. Una mujer venía detrás de mí, cada uno escondido tras su paraguas.



“El engendro liberticida de Irene”, editorializa Libertad Digital. Están muy equivocados: no es liberticidio, es puritanismo.


(Febrero-Marzo 2019)


viernes, 15 de mayo de 2020

Scorsesse, Don Benito, libertades sexuales, psicólogos


La cuestión. No se trata tanto de hacer como de ser. Pero para ser hay que hacer. Y aún hay que hacer no haciendo (Tao).



Toda escritura es un intento, un ensayo, una prueba. Pero, aún sabido esto, siempre hay un anhelo inalcanzable de perfección. Este anhelo debe ser controlado, limitado, sojuzgado pues, de lo contrario, no se haría nada.



He empezado a ver El irlandés, de Scorsesse, y me he aburrido a la media hora. Si algún día me encuentro sin otra opción, intentaré seguir, pero dudo que la pueda terminar. A veces me preocupa mi falta de sintonía con la crítica. Hubo una época, cuando iba con alguna frecuencia al cine y leía con antelación las críticas periodísticas, que me dejaba guiar por una crítica donostiarra: nunca veía una película que ella hubiera alabado.



Catatónica. Cuando me he sentado en la cafetería, con mi té y mis libros, he visto a una mujer que tenía el cuello estirado y miraba fijamente al techo. Estaba sentada en una silla de ruedas y tenía limitados sus movimientos por una especie de gran faja de cuero negro que le llegaba hasta los hombros. Le acompañaba una pareja que charlaba animadamente. Enseguida me he metido en los libros y no me he fijado más en ella.

   Pero, al salir, veinte minutos más tarde, la mujer seguía mirando al techo. No me lo podía creer: la mujer ha estado inmóvil, mirando al techo; la garganta estirada y desnuda, durante al menos veinte minutos. Me fijé más en ella: era una mujer madura, bien peinado su pelo rubio. Sus ojos apenas se movían y la expresión de su rostro permanecía inmutable, ajena en apariencia a todo lo que ocurría a su alrededor.

    Me he quedado perplejo, apenas podía creer lo que estaba viendo. Tal es así que, tras salir a la calle y alejarme hacia la estación, he dejado de pensar en ella.



Lo de Galdós. He leído por ahí que dos selectos colaboradores del periódico oficial del Gobierno Progresista, se han enzarzado en una supuesta polémica sobre la insigne figura del escritor Pérez Galdós, del que se celebra algo estos días (--si no de qué). Es curioso lo que pasa con don Benito en España. Los del 98 le detestaban, y los del 27 le veneraban. La histórica polémica denota al menos alguna actividad cerebral. Qué tiempos aquellos. En lo que a mí respecta me interesan tanto los unos como los otros, los del 98 como los del 27. El que me interesa menos es Galdós. No es que no lo haya intentado, es que no he podido. Tengo una edición preciosa de los Episodios Nacionales (aquella en fascículos de Ediciones Urbión), primorosamente ilustrada, pero, por más que lo intento, no consigo avanzar. En general, para bañarme en la historia prefiero los manuales a las novelas.

    Dicen algunos malpensados que lo de ahora entra más en el terreno del marketin que en el de la crítica literaria. Puede ser. De hecho la crítica y el marketin van tan acaramelados que no se les distingue.



En cualquier gobierno español que se precie siempre hay uno o varios  ministros muy tontos para que los restantes parezcan listos. Ya hay fuertes rumores sobre quién o quiénes serán los elegidos en el Gobierno Progresista.



Perder el interés es perder la esperanza. Algo deja de interesarnos cuando nuestra esperanza naufraga.



Vamos a tener --si la epidemia no lo impide-- una ley de Libertades Sexuales. A la nonata se le conoce ya como la ley del “sólo sí es sí”. Dicen los que saben, que ya no se contempla lo del abuso sexual. A partir de ahora todo va a ser agresión. ¿Podría valer también el “sólo no es no”? Habrá que esperar. La ministra Irene M. nos lo contará en breve. Sentadas estas bases no cabe duda de que entre el Gobierno Progresista y las web para solteros van a saltar chispas. Todo por escrito y rubricado por favor.



Es probable que, en la práctica, el ideario político sea menos importante que el personal al que se le aplica. Hay pueblos que no tienen remedio.



Como buen país católico venido a menos, cuánto predicamento tiene aquí el sectarismo.



Psicólogos. Cada vez más padres acuden a los psicólogos porque no tienen la menor idea de qué hacer con la falta de respeto que les muestran sus hijos. Cada vez más los hijos se les están yendo de las manos. Los psicólogos, según parece, les asesoran sobre cómo manejarlos y cómo evitar los enfrentamientos. La idea del respeto a los padres ha desaparecido y, es previsible, que la idea del respeto en general, porque si no se respeta a los propios padres por qué iba a respetarse a cualquier otra persona. Las consecuencias de esta ausencia de respeto ya las podemos ver en la vida de cada día, a nada que abramos un poco los ojos. Muchos psicólogos van a ser necesarios para encauzar un poco las cosas.



El cotizado artista plástico Olafur Eliasen ha declarado: “Cuando dibujo, la presión del lápiz influye en la rotación de la tierra.” No sé, da la impresión de que a algunos, el elevado precio que sus obras han alcanzado en el mercado artístico --siempre con tendencia a la histeria y el desvarío-- se les ha subido un poco a la cabeza.



lunes, 11 de mayo de 2020

Cantando bajo la lluvia


Nuestro primer día de libertad condicional no ha podido salir más gris y lluvioso. Va a ser imposible dar un paseo sin mojarse. Ayer nos informaron que ya se puede volver a los parques y a los paseos junto al mar y la bahía, pero queda pendiente la apertura de la playa; tal vez, nos dicen, para el fin de semana. Pero el pronóstico del tiempo para el resto de la semana es de agua y más agua. Esperemos que no sea una premonición. Pese a todo, es agradable saber que ya puedes salir al exterior cuando lo desees.
También nos anunciaron ayer que el reparto de mascarillas gratuitas y lavables, que venían anunciando desde hace días, ha quedado aplazado sine die por falta de existencias. En todas partes cuecen habas. Para conseguir unas mascarillas de papel ha habido que apuntarse vía internet y pasar a recogerlas por el hipermercado en la fecha concedida.

domingo, 10 de mayo de 2020

Ultimo día de confinamiento


A partir de mañana nos devuelven la libertad de movimientos con restricciones. Casi dos meses en confinamiento domiciliario, tanto en España como en Francia. Con qué facilidad se puede perder la libertad, el don más preciado después de la vida.
Se podrá salir a cualquier hora sin pensar en que la policía vaya a controlarte, sin rellenar el papel preceptivo, sin mirar el reloj para no pasarte de la hora. Pero sigue prohibida la playa, no se puede pasar a España y tampoco puedes alejarte más de cien kilómetros.
Lo peor serán los coches, es decir, el ruido, la contaminación y los atascos. Lo que se llama la normalidad. Porque la normalidad, entre otras cosas, es eso: el ruido, la contaminación y los atascos.
Va a llover todo el día. Y mañana también. La normalidad.

viernes, 8 de mayo de 2020

El "erudito" golpista de Poblet





No hay “ertes” para los golpistas catalanes encarcelados. Para ellos no hay crisis. Oriol Junqueras, el jefe de la banda --perdón, el subjefe, que el jefe está gozando de la hospitalidad comunitaria belga-- ha encontrado un nuevo empleo, habida cuenta de que el anterior, en la universidad (dónde si no estos lumbreras), ha sido cerrado por coronavirus.
Y aquí interviene la santa iglesia católica, a través de su delegación en el Monasterio de Poblet, para ofrecerle un nuevo puesto al golpista, en el archivo concretamente. ¿Y qué va a hacer en el archivo el golpista recalcitrante? ¿Archivar, ordenar, catalogar, barrer? Pues no. Va a investigar. ¿Y qué va a investigar? Top secret.
Además, podrá salir de la cárcel cuatro días a la semana, en lugar de los tres anteriores, y diez horas cada día, en lugar de las seis de antes del covid-19. No todo van a ser inconvenientes. Hay gente que siempre cae de pie y éste es uno de ellos. ¿Quién lo diría?
Para este incremento de la libertad, las instancias oficiales (para entendernos, los amigos y colegas del golpista) han esgrimidos dos argumentos. El primero, que así recupera los “permisos” que ha perdido por culpa del virus (avieso español sin duda). El segundo, porque su nuevo destino laboral está a hora y media de su destino penal y claro, ¡menudo esfuerzo! Es de suponer que sus amigos y colegas le mandarán algún coche oficial con chófer para facilitarle el desplazamiento. No le veo en un furgón de la benemérita.
Queda por saber cuál será la retribución que los buenos monjes de Poblet le harán llegar a la cuenta corriente del nuevo investigador. Para eso habrá que consultar, en el futuro, los archivos secretos del Vaticano.
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