
Esta vista irresistible. El faro metálico hipnótico. Seguramente ya estaba antes de la intervención. Arquitectura como diálogo con el entorno. Y un entorno arrebatador. El museo ha sido levantado entre dos playitas de ensueño; recogidas en la ría y abiertas al mar y al cielo. El mérito aquí es el encaje, la modestia, la delicadeza.

Unos pocos pasos, una ligera alteración del punto de vista. Pero el encantamiento se mantiene.

Llevaba tiempo detrás de ver el Museo del Mar de Vigo. Me ha costado llegar hasta aquí. La señalización es espantosa. Ni siquiera lo he visto por dentro, cuestión de horario.

A la izquierda, la otra playita. Casi vacía. Cien metros más allá campa la multitud.

Aldo Rossi

César Portela

Esta hermosura capturada desde la plataforma del Museo. La playita y el perfil de las islas Cíes al fondo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe gusta ese edificio del muelle, con su no sé qué de neoclasicismo desnudo, de románticismo, de surrealismo...
ResponderEliminarRecuerda un poco a De Chirico. Es una obra que tiene ese "algo" que la hace fascinante. Saludos, Glo.
ResponderEliminar