sábado, 4 de junio de 2022

Añoranza de amenidades


Tengo ganas de escribir más “amenidades”, que últimamente me prodigo poco en este recreo literario. Pero anda todo tan triste últimamente… Le doy un repasito a mis notas y descubro que, desde hace mucho tiempo, ya no me molesto ni en recordar ninguno de los hechos gloriosos del Gobierno fetén. Tan sólo veo algún apunte relacionado con los nacionalistas que nos pastorean desde que murió el Innombrable. Confieso que les tengo una particular querencia así que les apunto mucho, por lo que pueda pasar, que uno nunca sabe.

Pero, estoy en baja forma, o llueve sobre mojado, no sé. Tengo pocas notas hasta de los discípulos de Don Sabino. Por ejemplo, la primera salida del lehendakari al extranjero en un par de años (descontando alguna visita a Madrid), ha sido a Córcega. He tenido que mirar en la Wikipedia a quién pertenece esta isla mediterránea. Qué cabeza la mía. He dudado si no sería italiana, pero no, desde antes de la Revolución, es francesa. Pues ha ido el lehendakari a Córcega y, con un par, ha pedido que España se convierta en un Estado plurinacional, que es un tema que, unas semanas antes había defendido ¡el brazo derecho de Feijóo! Qué pasmo de país.

El señor Urkullu ha perfilado un poco más las cosas –que el brazo derecho de Feijóo dejó muy en el aire– y ha dado a entender, o al menos eso he entendido yo, que ese Estado comprendería tres naciones, a saber: Euskadi, Cataluña y el Resto. No parece un asunto muy apetecible, sobre todo para el Resto, pero él sabrá, que para eso es lehendakari.

Ni siquiera había apuntado que Sánchez el fetén ya lleva cuatro años con mando en plaza y que, en todo este tiempo, ni siquiera le ha dado las gracias a Rajoy.

Nos pierden las formas.

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