Mostrando entradas con la etiqueta novela negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela negra. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de junio de 2014

Gisa Klönne novela la violencia contra las mujeres

Soy un lector inconstante de novela negra, pero, con algunas excepciones, es casi el único tipo de novela que leo. Acabo de descubrir a la alemana Gisa Klönne y su entrega Una noche sin sombras, protagonizada por la inspectora Judith Krieger y su colega Manni  Korzilins.
No alcanza el nivel de un Mankell o un Kerr, pero no está nada mal, pese a algunas deficiencias en la traducción. El nivel literario es alto, lo que no suele ser demasiado habitual en el género. Más que una novela que se nutre de la personalidad de un personaje protagonista, que también lo hace, se trata de una obra que indaga en la violencia que sufren las mujeres a través de las agresiones de que son objeto dentro de las parejas, en la prostitución y en la trata de blancas.
Los datos que sobre estos temas nos ofrece la autora son escalofriantes y se resumen en el siguiente: una de cuatro mujeres alemanas es objeto a lo largo de su vida de agresiones sexuales o de malos tratos en el ámbito de sus relaciones afectivas.
Se plantea y se debate aquí, bajo varios puntos de vista, la cuestión de la pornografía, de la industria del sexo, de las mafias que trafican con jóvenes y del desprecio hacia las mujeres en la sociedad contemporánea de un país desarrollado como Alemania. Hay un sutil equilibrio entre la acción y el debate que está bastante logrado.
Aparece también un subtema muy interesante: el del pueblo sami o lapón y el del archipiélago Solovetski, que nos remite al horror estalinista. Procede de una de las protagonistas, médico forense, perteneciente a la etnia sami o lapona.
Los samis –se calcula que hay unos 80.000- viven en el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y en la península rusa de Kola. Han sido tradicionalmente cazadores, pescadores y criadores de reno, amén de nómadas. En origen eran animistas y chamanistas pero luego fueron convertidos al cristianismo luterano.
Los antepasados de la forense procedían del archipiélago Solovetski, situado en el Mar Blanco, en la costa noroeste de Rusia. Este lugar es el archipiélago Gulag de Solzhenitsin.  Entre 1923 y 1939 se calcula que unos 80.000 prisioneros pasaron por este campo de trabajos forzados, a escasos kilómetros del Océano Glacial Artico. La mitad de ellos murieron o fueron ejecutados.
Los videos corresponden a Patti Smith, My Brightest Diamond, Laura Veirs y KT Tunstall, por este orden, grupos musicales que se citan en el libro.

miércoles, 9 de mayo de 2012

James Ellroy, "A la caza de la mujer"


Photograph: Eamonn McCabe

La maldición Hilliker es el título original. Hilliker es el nombre de su madre, asesinada cuando Ellroy tenía 10 años.

Este es un ensayo autobiográfico que se ocupa de los padres del escritor y de las mujeres de su vida.

Su madre era enfermera, pelirroja y alcohólica. A los diez años de James le ofrece elegir entre su padre y ella. James elige al padre. Ella le da una bofetada. El la maldice. Pocos meses después ella es asesinada. Este es el trauma profundo de Ellroy.

El padre es un mujeriego, un bala perdida, un fantasioso sin familia. Muere durante la primera juventud de James.

Ellroy no se anda con disimulos ni medias verdades. Voyeurismo. Alcoholismo. Allanamientos de moradas femeninas. Cortas estancias en prisión por excesos alcohólicos y delitos menores. Consumo de prostitución. Fe cristiana. Derechismo político.

Luego vienen las crisis nerviosas. Ansiedad. Insomnio. Y la práctica fracasada de diversos remedios.

Fijación por la historia americana y por la música clásica. Beethoven en especial. Se sueña como el salvador de las mujeres. Manda flores y recibe cartas de desprecio. Nunca se da por vencido. “Yo era sordo al mundo real y a cualquier cosa que contradijera mi monomaníaca agenda privada.”

“Compulsión sexual alimentada por un terror al contacto humano y a la pérdida del control mental.”

A los veinte. “Meses de ataques de llanto de pura hambre sexual.” Anfetaminas, alcohol, robos en farmacias y botiquines. “Las anfetaminas me dieron sexo. Sustancias que vaciaban la polla. No había mujeres. Estaban todas en mi cabeza. Me masturbaba hasta sangrar. Bebí hasta el coma etílico y desperté en descampados y cárceles.”

“Evité el almíbar hippy.”

En 1927, a los 29 años, entra en Alcohólicos Anónimos y abandona la bebida. Comienza a escribir. Publica dos novelas y abandona Los Angeles por Nueva York. Es autodidacta. Trabaja de cady. Se aplica el lema de su admirado Beethoven. “Agarré el destino por el cuello”. Gana mucho dinero con la literatura y su vida cambia, pero sigue siendo él, sus ideas, sus fantasmas, permanecen.

“Mi credo: No esperes nada, arriésgalo todo, dalo todo.”

Dos matrimonios, dos divorcios. Desea de tener hijas, pero no las tiene. “Yo era impenetrable, olvidadizo, autoritario… Arrepentirme era fácil. Incumplir mis promesas lo era aún más.”

La escritora Erika Schickel, casada y con dos hijas, parece ser la mujer de su vida.

Ellroy tiene una imagen pública ligeramente disuasoria. Es un tipo demasiado baqueteado para ir de sencillo y humilde por la vida. Las mujeres le dicen que es demasiado intenso. Este libro también lo es, a veces en exceso, pero en muchos sentidos es admirable. Los aficionados al estilo Ellroy no se sentirán defraudados.