
Retrato de Pessoa, muy envejeciso, poco antes de su muerte a los 47 años de edad
Imprescindible, he dicho bien. No es el marketing al uso, ni mucho menos el quedabien habitual.
He terminado la lectura de las 1500 páginas de “Pessoa. Una biografía” de Richard Zenith, traducida, espléndidamente, por Ignacio Vidal-Folch.
La lectura –que me ha tenido ocupado durante cinco meses–, me deja un gran poso de tristeza. Supongo que las próximas relecturas de los poemas y prosas de Pessoa, tan apegado a su destino, se ocuparán de aliviarme de este penoso sentimiento.
Este laborioso y magnífico ensayo ilumina muchos aspectos de la vida del poeta, pero con Fernando Pessoa nunca puede decirse que el retrato esté completo y siempre queda la sensación de que faltan algunas cosas.
El único detalle –creo que importante–, que he echado en falta es el del alcoholismo del poeta. Me hubiera gustado un desarrollo mayor de esta faceta y su repercusión en la escritura de Pessoa.
Por lo demás, sólo cabe agradecer el gran y amoroso trabajo realizado por Zenith.
La biografía de los escritores y artistas que amamos debe ser realizada, en primer lugar, con amor y con respeto. ¡Qué nos importan las críticas , maledicencias y envidias que despiertan siempre los grandes!






























¿



