Suelo olvidarme de la autopromoción. Me da pereza. Hablar de la propia obra se me antoja un
trabajo ímprobo. Tengo suficiente con hacerla. Pero, como decía la folclórica, me debo a mi
público.
Aquí abajo tenéis pues mi segundo dietario, a vuestra libre disposición. Sólo tenéis que descargarlo en cualquier dispositivo y disponer de él a vuestro antojo. De nada. Yo también os quiero. Recomiendo la descarga porque lo digital es un terreno muy efímero y quien sabe lo que puede pasar mañana. No es descartable que mañana el producto haya desaparecido de la estantería del supermercado.
Siempre me he resistido a catalogar a mis apuntes como un Diario, porque creo que el Diario es un asunto que afecta a la intimidad y nada más lejos de mi intención que exhibirla. Primero por pudor y segundo porque carece de cualquier interés. Yo llevo una vida de monja de clausura con una o dos horas diarias fuera del claustro para desatrofiar mis músculos o resolver alguna de las muchas pejigueras burocráticas de la vida moderna. El resto, clausura.
Si yo fuera francés lo llamaría Cahiers. En español Cuadernos queda un poco escolar. La cruda realidad es que se trata de unos apuntes, género que en celtiberia tiene pocas referencias y, además, me recuerda demasiado al maestro Canetti.
Finalmente me he decantado por lo de Dietario que tiene la suficiente ambigüedad como albergar mis modestos y breves escritos.
https://jlseisdedos.com/viento-que-pasa-3/




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Conchita Triana, 1924

























Las ediciones originales diseñadas por el propio autor y que aún pueden leerse en internet
La sala comedor
La cocina con su lar
Jardín con agapantos
Las tradicionales columnas de granito y el seto de boj

