
Me llamó la atención la abreviatura de este rótulo, ese “Ddos” tan enigmático y atrevido.

A continuación me pareció percibir una cierta estilización, una elegancia camuflada, en esta inscripción,

vecina de este muro y esta cancela cochambrosas, pero que recibían una atractiva luz de farola.
Mientras recorría la fachada de las cocheras me entretuve con la decoración de las carrocerías de los autobuses urbanos.



Luego me introduje en la calle Vitoria, donde encontré este rótulo con su correspondiente escaparate.


Me compré cuatro preciosos abanicos estilo pai-pai, con dibujos japoneses, a 1 euro la unidad.
Un poco más allá, en la puerta de un bar, ví este cartel tan artesanal.
Antes de regresar me tomé una cerveza en el Amanita, presidido por una gigantesca pantalla donde ponían un partido del Real Madrid. Cuando metieron un gol los blancos descubrí que estaba rodeado de madridistas fervorosos.

En la entrada de los servicios encontré esta foto que me recordaba a Walt Whitman.
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Eso de 'prohibido entrar con animales', qué ironía, ¿no?, con todos los animales que suelen entrar solos... (jis...)
ResponderEliminarBuenos días, Juan Luis, me voy a mis pucheros, que llevo toda la mañana paseándome el corazón.
Buenos días, Mertxe. Gracias por tus últimos comentarios, generosos como siempre. Un beso.
ResponderEliminarMe gustan las fotos, son distintas, no sé si es tu ojo o el mio;-)
ResponderEliminarMe gusta venir por aquí y mirar, pero eso ya lo sabes.
Buen día, aquí sol radiante y mucho frío
Me alegro de que te gusten, Olvido. Cuando cuelgo fotos de este estilo siempre me queda la duda de si serán apreciadas o, mejor, si serán convenientemente leídas, porque las fotos, como los textos se leen.
ResponderEliminarRespecto a los ojos, ambos son imprescindibles. El mío que elige las imágenes (más o menos, el azar cuenta mucho aquí) y el tuyo que las lee y recrea.
Aquí un día oscuro, frío, tormentoso, nórdico, bastante terrible, la verdad.
Un beso.