





Este año no veía la migración de los patos. Han estado pasando durante todo el día sobre la costa, por encima de mi casa. Varios cientos de ánades. Figuras oscuras y estilizadas sobre un fondo de nubes y bruma. Ha llovido toda la jornada una lluvia fría y dura, pero ellos siguen su ruta imperturbables. El que se retrasa, vuela solo. Desde que vi aquella película, Nómadas del viento, admiro la determinación y el esfuerzo de las aves migratorias. Qué goce contemplarlas unos segundos, escuchar sus graznidos ininterrumpidos. Qué sensación de vida, riesgo y libertad. Me pregunto cuántas llegarán al final de su viaje.
viajeros aguerridos
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Bellas imágenes.
ResponderEliminarTus últimas fotos podrían ser en blanco y negro.
Un saludo.
Gracias, glo. De hecho estas últimas son en blanco y negro, aunque hubiera dado el mismo resultado en color, me parece.
ResponderEliminarUn abrazo.
Saludos artista, estoy deseando que retomes la actividad del blog. Ya sé que dijiste que lo dabas por concluido pero me gusta agarrarme a la esperanza que vas a cambiar de opinión.
ResponderEliminarSobre la foto te dire que me parece fácil de hacer y que basta con estar atento al cielo en estos dias de migración. Pero algo tan simple no siempre se hace.
Gracias.
Mi idea es seguir pero con un ritmo más lento. Espero que no demasiado...
ResponderEliminarOye, anónimo, por qué no te trabajas un nombre. Es más divertido que lo de anónimo. Digo...
Juan Luis, me sumo a tu amable petición a este anónimo. No se puede ir así por la vida, ni por la digital ni por la real. Hay que decir quién es uno, quién es el que habla, a quién se responde.
ResponderEliminarEs que lo de anónimo queda como muy casposo ya. Suena o a Lazarillo de Tormes (dicho sea con el cariño que le tengo a esta obra) o a algo mucho peor y fuera de límites: a extorsión, del tipo que sea.
Porfa anónimo. Descúbrete, sal de tu particular armario identitario (todos tenemos uno).
Saludos.
No voy a pedir a nadie que se identifique, Pedro, me basta con un nombre o señal que lo personalice un poco. Saludos cordiales.
ResponderEliminarContemplo las fotografías, cierro los ojos y oigo a las aves. Las acompaño un trecho. Viento y salitre. Evocador.
ResponderEliminarGracias por este rato
Soy el anomino del blog. No me he puesto nombre ya que la opcion más fácil a la hora de firmar era anonimo. No tengo relacion con el que lleva el blog, no le conozco, no vivo cerca de él pero si que me gusta mucho como escribe y sobre lo que escribe y además compartimos lugares comunes ya que conozco bien las zonas sobre las que habla con mayor frecuencia. Atendiendo al alma mater de este blog me pondre nombre y apellido para que se sepa quien soy.
ResponderEliminarPara acabar que un individuo que se hace llamar Pedro José llame casposo a otro que se hace llamar anonimo, es como si un burro le dijera a un caballo "orejotas"
Anonimo Garcia
Ilargilun,
ResponderEliminargracias a tí por el amable comentario.
Encantado, Anónimo García.
ResponderEliminar¿Cuántas llegarán al final de su viaje? Ay, amigo Juan Luis, es la pregunta que marca el precio de la libertad.
ResponderEliminarMuy buenos y agradecidos días por recuperarte.
Juan Luís me ha gustado mucho la sencillez de las fotos, efectivamente es eso que se nos queda en los ojos como un momento agradable en el que nos sorprendemos de esas migraciones y el vuelo y vida en grupo. Efectivamente el que se queda atrás, vuela solo (una metáfora?)
ResponderEliminarUn abrazo