domingo, 19 de noviembre de 2023

Los barrios rurales

 


SALGO con la bici por la tarde. Aprovecho el buen tiempo para pedalear un rato, afición de adolescencia recuperada . Paso la frontera y entro en Irún. Por el camino, junto a las islas del Bidasoa, descubro cuatro cormoranes secándose al sol. Son de los grandes. Me quedo un rato admirándolos y saco una foto, pero están demasiado lejos para la cámara del teléfono. Es raro verlos tan cerca del núcleo urbano. Casi sin darme cuenta aparezco en Errotazar y luego, por una cuesta endiablada, alcanzo Estebenea, otro de los barrios rurales de Irún. Hacía mucho tiempo que no venía por aquí. Me gusta la vista de la ermita del monte San Marcial que se divisa, es diferente a la habitual. De vuelta en Hendaya el sol ha teñido el cielo de rojo en donde comienza la mole del Jaizquíbel.

DOS días ha tardado el lehendakari Urkullu, tras la investidura de Sánchez, en salir a la palestra a darse la bocada. Elecciones primaverales obligan. En el Parlamento vasco ha declarado que la ley de amnistía (cuyo texto sólo lo conocen él y tres o cuatro más y que, en consecuencia todavía no ha sido aprobada) abre una vía para un referendum en el País Vasco. Cabe deducir que el desconsiderado Sánchez les ha vendido a los nacionalistas que la ley de amnistía lleva aparejado un referendum de autodeterminación. Y la cosa tiene su lógica pues si la amnistía supone el perdón de los delitos cometidos esos delitos no son tales y, en consecuencia, nada impide que se repitan.
   Afirma también Urkullu que la nonata ley permite “la apertura de nuevos cauces de expresión a las voluntades sociales mayoritarias.” Esto de la voluntad social mayoritaria (nacionalista, naturalmente) lo repite mucho últimamente el lehendakari. El PNV siempre ha sabido fomentar y capitalizar esas supuestas voluntades. Como es propio el DV lo recoge en portada y a todo lo ancho.


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